COMENTARIO

 Jb 26,1-4 

La respuesta de Job comienza con una crítica irónica a las palabras de Bildad, que pretendían ser una alabanza a Dios y en realidad en su boca son un repetitivo cúmulo de palabras huecas, una descalificación a raíz de la actitud de Job. La alabanza de las cualidades divinas se desvirtúa si se hace con intenciones torcidas, porque Dios no necesita de ella. Quizá Bildad ha querido defender la causa de Dios contra Job, ayudar a Dios, pero a costa de hundir a su amigo. «Un signo de amor es ayudar al débil, y querer ayudar al poderoso lo es de soberbia (…). Muchas veces ayudamos a Dios, aunque no es débil, si lo hacemos humildemente; porque cuando nosotros colaboramos con palabras de exhortación con Aquel que nos infunde intrínsecamente la gracia, entonces ayudamos por fuera lo que Él hace por dentro con su Espíritu (…). Pero los que se complacen en saber cosas muy altas no pueden ser ayudadores de Dios, porque piensan que sirven de provecho a Dios, pero se quedan lejos del fruto de la utilidad» (Moralia in Iob 4,17,18).

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