COMENTARIO
La literatura sapiencial está llena de imágenes y metáforas, y con frecuencia, como en este caso, se detiene en descripciones de alto valor poético. Santo Tomás, inclinado a la especulación más que a la poesía se deja, sin embargo, cautivar por la belleza de esta descripción de la lluvia: «Éste es el primer efecto del poder divino en el aire, y resulta maravilloso: que el agua esté suspendida en el aire, elevada como vapor, y que no caiga toda de golpe sino en gotas» (Expositio super Iob 26,8).