COMENTARIO
Según el texto, este capítulo continúa la respuesta de Job iniciada en el anterior. Su desarrollo es complejo. En la primera parte (vv. 1-6) contiene unas imprecaciones emotivas con las que Job defiende su inocencia ante los hombres y ante Dios; en la segunda, en cambio, vuelve al tema, tantas veces repetido, de la suerte desgraciada del malvado (vv. 7-23). Muchos comentaristas suponen que esta sección era originariamente el discurso de Sofar, o al menos los vv. 13-23 (cfr Introducción); pero no hay razones suficientes para estos cambios y se puede explicar tal como ha llegado hasta nosotros. En efecto, es coherente que Job confiese con juramento su inocencia (vv. 1-6), pero también que proclame la doctrina de la retribución de los malvados (vv. 7-23). De esta forma querría demostrar que si él ha elevado una queja no es porque desconozca o no acepte esa doctrina, sino que, aun asumiéndola, no la ve aplicable a su caso. Así queda claro que el problema planteado es otro, a saber, que el sufrimiento no es necesariamente señal de castigo.