COMENTARIO

 Jb 28,12-19 

«Adquirir sabiduría» (v. 18) es el objetivo máximo al que se puede aspirar, pero si no se alcanza con la técnica y la industria, como se explica en la primera parte, tampoco se consigue con dinero (v. 15). Este poema, como se ha señalado, aporta datos para conocer los avances técnicos de aquel tiempo; también contiene elementos del comercio de entonces y de lo que se consideraba más valioso (oro, plata, gemas). Utiliza todos estos datos para subrayar el valor de la sabiduría. Frente a la opinión más generalizada de que la sabiduría proporciona riqueza (cfr 1 R 10; Ez 28,4), el himno sostiene que todas los bienes del mundo ni igualan ni pueden compararse con ella. San Gregorio Magno, siguiendo su método de lectura espiritual, identifica la sabiduría con Jesucristo y comenta: «¿Qué otra cosa quiere decir que la sabiduría no se compara a las piedras preciosas sino que Aquel que es virtud de Dios y sabiduría de Dios, es decir, el mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo, excede a todas las cosas en tanta grandeza que ni los hombres en la tierra ni los ángeles en el cielo le pueden ser comparados?» (Moralia in Iob 4,18,47).

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