COMENTARIO

 Jb 28,28 

El hombre no alcanza la sabiduría sólo por su técnica o industria, tampoco por su actividad comercial; pero puede alcanzarla mediante la piedad. El temor de Dios es el principio de la sabiduría (cfr Pr 1,7; Sal 111,10), teniendo en cuenta que «temor» no es miedo. El miedo paraliza, mientras que el temor de Dios mueve al hombre a acercarse a Él, único autor de la sabiduría, a aceptar sus proyectos y a seguir sus caminos; y, por encima de todo, impulsa a pedir la sabiduría en una oración humilde y sencilla (cfr Sb 8,21; 9,4).

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