COMENTARIO

 Jb 31,7-34 

En esta serie de juramentos se contiene la lista de pecados más amplia del Antiguo Testamento; concretamente se enumeran doce: la codicia de los bienes materiales (vv. 7-8), el adulterio (vv. 9-10), la violación de los derechos de los subordinados (vv. 13-14), el abandono de los pobres y de las viudas (vv. 16-17), la negación del vestido al indigente (vv. 19-20), el abuso de poder contra el huérfano (vv. 21-22), el apego a las riquezas (vv. 24-25), el culto a los astros (vv. 26-27), la alegría por el mal ajeno (vv. 29-30), negar la hospitalidad (vv. 31-32), el disimulo y la hipocresía (vv. 33-34) y, al final del discurso, la explotación abusiva de la tierra (vv. 38-40). Posiblemente es un artificio buscado para dar relieve a la idea de que el hombre piadoso debe rechazar todos los vicios, dado que el número doce resultaba tan significativo en el Antiguo Testamento. Más que seguir el Decálogo, Job menciona junto a la idolatría los pecados que se cometen contra el prójimo, en especial contra los más débiles y despreciados de la sociedad. Job no usa aquí una terminología jurídica, como era habitual en los discursos anteriores, sino moral, como buscando presentar ante Dios una conducta irreprochable desde el punto de vista ético y no sólo legal.

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