COMENTARIO
Elihú justifica su intervención con tres explicaciones concatenadas: primero, porque tiene deseos de hablar como uno más entre los sabios (vv. 6-10); segundo, porque tiene algo que añadir a los argumentos esgrimidos hasta ahora, que se le antojan escasos (vv. 11-16); por último, porque tiene necesidad de decir en voz alta lo que lleva dentro (vv. 17-22).
Comienza solicitando con insolencia la atención de sus oyentes: «Escuchadme» (v. 10), y habla como si se dirigiera a un público más numeroso (v. 15) con referencias despectivas en tercera persona a los amigos de Job. Elihú aparece como un personaje altivo y así lo han descrito los comentaristas cristianos: «Cualquier arrogante busca no tanto tener ciencia, sino aparentar que la tiene, porque ciertamente los orgullosos no se esfuerzan por alcanzar la sabiduría sino por mostrarla (…). En cambio, los santos se complacen en lo más íntimo de la sabiduría; y, cuando por caridad manifiestan el bien que han recibido, se gozan más del provecho de los oyentes que de su propia demostración» (S. Gregorio Magno, Moralia in Iob 5,23,10,17).