COMENTARIO

 Jb 34,12-13 

Como argumento principal para demostrar que Dios retribuye a cada uno con justicia, Elihú aduce el poder supremo de Dios. En efecto, Dios no depende de nadie ni en la creación ni en la providencia; actúa con total libertad porque quiere y, por tanto, no puede sino amar lo que ha creado y procurar lo mejor para aquello que Él gobierna: «Por sí solo rige el mundo quien por sí solo lo creó, y no tiene necesidad de ayuda ajena para regirlo quien no tuvo necesidad de ella para crearlo. Todo esto se ha dicho para demostrar con claridad que Dios Todopoderoso no descuida regir por sí mismo lo que por sí mismo creó; lo que hizo piadosamente no puede disponer de ello con crueldad, y el que cuidó que comenzaran a existir los que todavía no existían, no puede abandonar a los que ya existen. Así, pues, porque está presente en la gobernación el que fue hacedor en la creación, no puede olvidar el cuidado por cada uno de nosotros» (S. Gregorio Magno, Moralia in Iob 5,24,20,46).

Volver a Jb 34,12-13