COMENTARIO
En este último y largo discurso el joven Elihú pone en juego todas sus dotes oratorias estructurando minuciosamente su intervención. En efecto, a pesar de que algunos versículos son difíciles de entender, quizá por no haberse transmitido bien el texto, la estructura parece clara. En el exordio (36,2-4) Elihú reclama, como en otros discursos, la atención de su interlocutor —Job, aunque no lo nombra— porque le queda algo importante que decir en favor de Dios. El cuerpo del discurso (36,5-37,13) está distribuido en tres grandes secciones de distinta extensión, pero introducidas con una misma confesión: «Dios es grande» (v. 5), «Dios es sublime» (v. 22), «Dios es grande, no podemos abarcarlo» (v. 26). La conclusión (37,14-24) contiene la última interpelación a Job para que acepte su situación aunque no la comprenda (vv. 14-18), y la explicación de que ningún mortal puede abarcar la justicia y las decisiones divinas; sólo puede crecer en el temor de Dios (vv. 19-24).