COMENTARIO
Reclama Elihú la atención porque, según él, el tema, la defensa de Dios, lo merece y porque quien va a hablar es «un sabio perfecto» (v. 4) o cabal. San Gregorio Magno subraya la insolencia de esta introducción y comenta que los oradores vanidosos «procuran mostrarse a sí mismos más que predicar las acciones de Dios» (Moralia in Iob 5,26,23,41).
Fray Luis de León, más benévolo, resume los temas del discurso y puntualiza que en ellos también estará de acuerdo Job: «Elihú, cuanto dice no es propiamente contra lo que Job siente o afirma, sino contra lo que él se imagina que dice. Y, en efecto, prueba en el pasado y en este capítulo aquello de que Job no tiene duda ninguna: que Dios es justo, que tiene providencia y que reparte el castigo y la pena» (Expositio libri Iob 36,1).