COMENTARIO

 Jb 36,32-37,5 

La tormenta con el aparato eléctrico que suele acompañarla es con frecuencia en la Biblia imagen de la teofanía (cfr Ex 19,16-25) y, en especial, de la manifestación de la ira divina (cfr Sal 18,14-16). Elihú hace hincapié en los elementos más estremecedores —relámpago, rayos, truenos potentes— para ensalzar el poder de Dios, y describe los fenómenos naturales más misteriosos para enaltecer la sabiduría divina: «La voz de Dios (cfr 37,2) no sólo tiene como objetivo manifestar la doctrina que deben escuchar los hombres, sino también descubrir la perfección de las obras naturales que se hacen en virtud del mandato de la sabiduría divina» (S. Tomás, Expositio super Iob 37,2).

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