COMENTARIO
Como la tormenta, también los demás fenómenos atmosféricos —nieve, hielo, nubes, rayos— reflejan el poder y la sabiduría de Dios. Los hombres y los animales lo perciben cuando se sienten obligados a refugiarse en sus casas o en sus guaridas. Aquí Elihú añade, como algo importante, que las acciones divinas llevadas a cabo con poder y sabiduría tienen como finalidad última el ejercicio de la justicia, retribuyendo con bienes a los buenos y con males a los malos (v. 13).