COMENTARIO

 Jb 40,6-41,26 

El Señor cambia radicalmente el modo de enfocar el problema del dolor del inocente, tal como lo planteaba Job. También con frecuencia se plantea así en muchos ámbitos del pensamiento moderno. A veces se condena a Dios (v. 8) porque no parece justo su proceder con el inocente. Pero en este discurso se enseña que Dios, en su justicia y providencia, tiene en cuenta el conjunto de los seres creados y no sólo algunos; y que el sufrimiento, lo mismo que los seres monstruosos, Behemot y Leviatán, símbolos del mal, entran en los designios divinos.

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