COMENTARIO
El Señor cambia radicalmente el modo de enfocar el problema del dolor del inocente, tal como lo planteaba Job. También con frecuencia se plantea así en muchos ámbitos del pensamiento moderno. A veces se condena a Dios (v. 8) porque no parece justo su proceder con el inocente. Pero en este discurso se enseña que Dios, en su justicia y providencia, tiene en cuenta el conjunto de los seres creados y no sólo algunos; y que el sufrimiento, lo mismo que los seres monstruosos, Behemot y Leviatán, símbolos del mal, entran en los designios divinos.