COMENTARIO
La conclusión de la parte poética del libro está puesta en labios de Job, que recoge, a su vez, dos interpelaciones que el Señor le había planteado. A la primera (v. 3) Job responde reconociendo que ha hablado sin conocer todos los datos, es decir, sin tener a la vista la armonía de todos los seres creados, las maravillas que reflejan incluso los seres aparentemente inútiles y hasta dañinos. Se puede calificar de respuesta sapiencial. Al segundo requerimiento (v. 4) Job da una respuesta llena de fe reconociendo que Dios se le ha manifestado en persona: ahora le ha visto con sus ojos (v. 5), como le habían visto Moisés y los profetas. Job se siente consolado y se arrepiente a partir de la experiencia que ha vivido en su encuentro con Dios. Este encuentro, más que las palabras que ha escuchado, ha sido decisivo para él: «Una cosa es oír de Ti, otra verte delante de los ojos, que como delante del sol se aclara todo y huyen sin dejar rastro de sí las tinieblas, ansí tu rostro resplandeciente, amanecido en el alma, hace huir della toda ignorancia y error. Assí que ahora que te veo a Ti, me reprendo y me repruebo a mí, y me duelo amargamente de te haber en alguna manera ofendido» (Fray Luis de León, Expositio libri Iob 42,6).