COMENTARIO

 Salmo 1 

En su estructura, proclama primero la dicha del hombre que sigue la Ley de Dios (vv. 1-3), y luego, en antítesis, el fracaso de aquél que se aleja de ella (vv. 4-6).

La expresión «dichoso el hombre que…» (v. 1) se irá repitiendo hasta veintiséis veces en los salmos, indicando la actuación con la que el hombre encontrará su felicidad. Nuestro Señor Jesucristo proclamará definitivamente quién es el hombre «dichoso» o «bienaventurado»: aquel que pertenece al Reino de los Cielos (cfr Mt 5,1-11; Lc 6,20-23).

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