Invitación a vivir según la Ley divina
1Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de impíos,
ni se detiene en el camino de pecadores,
ni toma asiento con farsantes,
2sino que se complace en la Ley del Señor,
y noche y día medita en su Ley.
3Será como un árbol
plantado al borde de la acequia,
que da fruto a su tiempo,
y no se marchitan sus hojas:
cuanto hace prospera.
4No así los impíos, no así.
Son como polvo que dispersa el viento.
5Por ello, los impíos no se levantarán en el juicio,
ni los pecadores en la asamblea de los justos.
6Porque el Señor vela sobre el camino de los justos,
mientras el de los impíos acaba en perdición.