COMENTARIO

 Sal 1,4-6 

Con el árbol firme (v. 3) contrasta la paja o el polvo de la era dispersados por el viento, con la que se compara la vida de los impíos y los pecadores (v. 4). Éstos no podrán imponerse sobre los justos (v. 5) porque, en definitiva, es el Señor quien juzga la conducta de unos y otros (v. 6).

La oración de Sal 1 invita a seguir leyendo el libro, pues «es en los salmos donde encontramos los sentimientos de alabanza, gratitud y veneración que el pueblo elegido está llamado a tener hacia la ley de Dios, junto con la exhortación a conocerla, meditarla y traducirla en la vida» (S. Juan Pablo II, Veritatis splendor, n. 44).

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