COMENTARIO

 Sal 3,8-9 

Se pide a Dios que «se levante» en paralelismo a como «se alzan» los enemigos (v. 2), y que actúe como lo hizo en otras ocasiones. La petición por el pueblo puede reflejar que es el rey quien ora en este salmo.

«David es, por excelencia, el rey “según el corazón de Dios”, el pastor que ruega por su pueblo y en su nombre, aquél cuya sumisión a la voluntad de Dios, cuya alabanza y arrepentimiento serán modelo de la oración del pueblo. Ungido de Dios, su oración es adhesión fiel a la promesa divina (cfr 2 S 7,18-29), confianza cordial y gozosa en aquél que es el único Rey y Señor. En los salmos, David, inspirado por el Espíritu Santo, es el primer profeta de la oración judía y cristiana. La oración de Cristo, verdadero Mesías e hijo de David, revelará y llevará a su plenitud el sentido de esta oración» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2579).

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