Invocación confiada al Señor,
que protege durante la noche desde el Templo
1Salmo. De David. Cuando huía de su hijo Absalón.
2¡Señor! ¡Cuántos son mis adversarios!
¡Cuántos los que se alzan contra mí!
3¡Cuántos los que dicen de mí:
«Ya no tiene salvación de Dios»!
Pausa
4Pero Tú, Señor, eres mi escudo protector,
mi gloria, el que me hace erguir la cabeza.
5Elevo mi voz al Señor
y me responde desde su monte santo.
Pausa
6Me acuesto y puedo dormir
y despertarme, porque el Señor me sostiene.
7No temo al tropel de gente
que me pone cerco.
8¡Levántate, Señor! ¡Sálvame, Dios mío!
Tú golpeas en la mejilla a todos mis enemigos;
rompes los dientes de los impíos.
9Del Señor es la salvación.
Tu bendición sea sobre tu pueblo.
Pausa