COMENTARIO

 Sal 21,2-7 

Los dones otorgados al rey (v. 2) no sólo responden a sus peticiones (vv. 3.5), sino que algunos le han sido dados anticipadamente a modo de bendición, como la coronación real (v. 4), y el honor, majestad y gozo en presencia de Dios (vv. 6-7). Las palabras del v. 5 se pueden ver cumplidas en Jesucristo, el cual «en los días de su vida en la tierra, ofreció con gran clamor y lágrimas oraciones y súplicas al que podía salvarle de la muerte, y fue escuchado por su piedad filial, y, aun siendo Hijo, aprendió por los padecimientos la obediencia. Y, llegado a la perfección, se ha hecho causa de salvación eterna para todos los que le obedecen» (Hb 5,7-9).

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