LXX / Vulgata 20
La victoria del rey se debe al Señor
1Al maestro de coro. Salmo. De David.
2Señor, el rey se alegra por tu fuerza,
¡cuánto se goza por tu salvación!
3Le has concedido el deseo de su corazón,
no has rechazado la petición de sus labios.
Pausa
4Te has adelantado con bendiciones propicias:
has puesto en su cabeza una corona de oro fino.
5Te pidió vida y se la has dado,
largos días duraderos, sin fin.
6Grande es su gloria por tu salvación,
le concedes honor y majestad.
7Le otorgas continuas bendiciones,
lo colmas de gozo en tu presencia.
8El rey confía en el Señor,
por la misericordia del Altísimo no vacilará.
9Que tu mano alcance a todos tus enemigos,
que tu diestra agarre a los que te odian.
10Ponlos como en horno de fuego
cuando te hagas presente.
Que el Señor los consuma en su furor
y el fuego los devore.
11Borrarás de la tierra su prole
y su estirpe entre los hijos de los hombres.
12Aunque intenten hacerte daño,
y tramen insidias, nada podrán.
13Pues les haces volver la espalda,
apuntando tus arcos contra ellos.
14Levántate con tu fuerza, Señor.
Cantaremos tu poder y entonaremos salmos.