COMENTARIO

 Sal 21,8 

Dos cosas se requieren para la firmeza del rey: que confíe en el Señor y que Éste muestre su misericordia. San Agustín, aplicando estas palabras a Cristo, comenta: «Cristo Jesús, el Rey que reina desde ese patíbulo de los esclavos, que es la Santa Cruz, no fracasa, no se ensoberbece. (…) Por el contrario, humilde, espera en la misericordia de su Padre y, debido a la obediencia, su flaqueza humana no se conmoverá» (Enarrationes in Psalmos 20,8).

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