COMENTARIO
Recurriendo al lenguaje militar y recordando al ángel del Señor que salvó a los antepasados (cfr Gn 32,3; Ex 14,19-20), proclama que Dios sigue socorriendo (v. 8), e invita a experimentar personalmente su bondad recurriendo a Él. El destino de «los ricos» (v. 11) —lectura según la versión griega de un término hebreo que significaría «leones»— volveremos a encontrarlo con una expresión muy parecida en la alabanza a Dios pronunciada por la Virgen María en casa de Santa Isabel: «A los ricos los despidió vacíos» (Lc 1,53). Se ratifica así la forma de actuar de Dios, que deja sin su gracia a los autosuficientes frente a Él, mientras colma de ella a los humildes, y, de forma totalmente singular, colmó a la Santísima Virgen.