LXX / Vulgata 33
Invitación a la alabanza al Señor porque Él es bueno y salva,
y es de sabios refugiarse en Él
1De David. Cuando simuló haber perdido el juicio ante Abimélec, éste lo expulsó y él se marchó.
2Alef Bendigo al Señor en todo tiempo;
su alabanza está en mi boca de continuo.
3Bet Mi alma se gloría en el Señor;
que lo escuchen los humildes y se alegren.
4Guímel Engrandezcan conmigo al Señor;
ensalcemos juntos su Nombre.
5Dálet Busqué al Señor y me ha escuchado,
me ha librado de todos mis temores.
6He Mírenle y brillarán de gozo,
sus rostros no se avergonzarán.
7Záin Cuando el pobre invoca, el Señor le escucha,
y lo salva de todas sus angustias.
8Het El ángel del Señor se sitúa
alrededor de los que le temen para librarlos.
9Tet Gusten y vean qué bueno es el Señor,
dichoso el hombre que se refugia en Él.
10Yod Teman al Señor sus santos,
que nada falta a los que le temen.
11Kaf Los ricos se empobrecen y pasan hambre,
pero los que buscan al Señor de nada carecen.
12Lámed Vengan, hijos, escúchenme,
les enseñaré el temor del Señor.
13Mem ¿Quién hay que no quiera la vida,
que no apetezca los días para disfrutar del bien?
14Nun Guarda tu lengua del mal,
y tus labios de dolosas palabras;
15Sámek evita el mal y haz el bien,
busca la paz, ve tras ella.
16Áin Los ojos del Señor están pendientes de los justos,
sus oídos, atentos a su clamor.
17Pe El rostro del Señor está contra los malhechores
para borrar de la tierra su memoria.
18Sade Claman y el Señor los escucha,
y los libra de todas sus angustias.
19Qof El Señor está cerca de los contritos de corazón,
y salva a los de espíritu abatido.
20Resh Muchas son las aflicciones del justo,
pero el Señor le libra de todas;
21Shin Él guarda todos sus huesos,
ni uno solo será quebrantado.
22Tav La malicia mata al impío;
los que odian al justo serán condenados.
23El Señor rescata el alma de sus siervos;
cuantos en Él se refugian no serán condenados.