COMENTARIO
Para dar más fuerza a su invitación el salmista se presenta como un maestro de sabiduría que instruye para que a uno le vaya bien (v. 12; cfr Pr 1,8; 2,1; etc.). Es la única vez que aparece esta forma en un salmo de alabanza. La enseñanza propuesta en los vv. 13-15 queda recogida literalmente en la primera carta de San Pedro cuando éste exhorta a los cristianos a no devolver mal por mal, sino a hablar siempre bien de los demás (cfr 1 P 3,8-12). Es la manera de actuar de quienes «buscan la paz» (v. 15) y a los que nuestro Señor Jesucristo llama «bienaventurados» (Mt 5,9).