COMENTARIO

 Sal 39,13-14 

Siendo consecuente con todo lo anterior, el salmista termina su oración suplicando a Dios que le escuche y no le trate con excesivo rigor —«aparta de mí tu mirada» (v. 14)—. Las expresiones «forastero ante Ti» y «peregrino» (v. 13) indican que el orante considera su vida protegida por Dios, como la Ley protegía a los extranjeros residentes en Israel y a los peregrinos (cfr Ex 12,48-49; Dt 10,18-19; etc.). Atendiendo a esta condición de «forasteros y peregrinos», San Pedro exhorta a los cristianos a abstenerse «de las concupiscencias carnales, que combaten contra el alma» y a observar «entre los gentiles una conducta ejemplar» (1 P 2,11-12). Al mismo tiempo esos términos recuerdan al cristiano la urgencia de vivir en unión con Cristo: «No tienes aquí ciudad permanente. Dondequiera que estuvieres serás extranjero y peregrino; jamás tendrás reposo si no te unes íntimamente a Cristo» (Tomás de Kempis, De imitatione Christi 2,1,6).

Volver a Sal 39,13-14