COMENTARIO

 Sal 78,20-28 

A la duda sobre el poder de Dios sigue la falta de confianza en Él (v. 22). Pero Dios manifestó su poder desde y sobre el cielo (vv. 23.26; cfr Gn 7,11; 2 R 7,2), enviándoles el maná (vv. 24-25; cfr Ex 16,14-16) y codornices (vv. 27-28; cfr Ex 16,12-13). Al maná se le llama «pan de ángeles» en los Setenta y en la Vulgata, como en Sb 16,20, porque es enviado del cielo; el texto hebreo dice literalmente «pan de los fuertes», que puede tener el mismo significado. Entre los judíos de la época de Jesús el milagro del maná, tal como se interpreta en el v. 25, era prototipo del poder de Dios y del cuidado por su pueblo. Los judíos lo presentan a Jesús como argumento para seguir a Moisés por quien se había efectuado tal signo (cfr Jn 6,31). Jesús les advierte que, en realidad, se debió a Dios, y que Él mismo, Jesús, va a realizar un signo similar pero mucho mayor: dar a comer su cuerpo, verdadero pan del cielo (Jn 6,32-33).

Volver a Sal 78,20-28