COMENTARIO

 Sal 84,6-8 

En vez de «en su corazón decide peregrinar» (v. 6), como traducen glosando el texto hebreo los Setenta y la Neovulgata, puede traducirse también «dichosos quienes ponen su corazón en los senderos», es decir, quienes han iniciado la peregrinación. En ambos casos se siente el gozo de querer estar junto a Dios. El «valle del llanto» puede ser un nombre figurativo de las penalidades de la marcha que, para ellos, se convierten en momentos de gozo (v. 7), pues el Señor va aumentando sus fuerzas en el camino hasta que le encuentran en Jerusalén (v. 8). «Fuerzas» puede entenderse también como «baluarte» o «torreón», y «el Dios de los dioses» como «hasta Dios». En tal caso podría traducirse «camino de baluarte en baluarte, hasta ver a Dios en Sión», como encontramos en la traducción litúrgica española.

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