COMENTARIO

 Sal 84,9-12 

Quizás ya en el Templo —el salmo respondería en este caso a una liturgia de entrada (cfr Sal 15; 24)— se eleva la oración por el rey. Se invoca aquí a Dios como protector del pueblo —«escudo nuestro» (cfr v. 10)— porque Él ejerce su protección a través de su ungido, el rey. El número «mil», contrapuesto a «uno» (v. 11), es símbolo de perennidad (cfr Sal 90,4; Ap 20,4-6).

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