COMENTARIO

 Sal 90,3-6 

La atención se centra en la creación del hombre, al que Dios formó del polvo de la tierra (cfr Gn 3,19) y le ha dado una vida fugaz (vv. 5-6), pues, aunque el hombre viviese mil años —número simbólico de muchísimo tiempo (cfr Sal 84,11)—, sería poquísimo comparado con la eternidad de Dios (v. 4). Ante la impaciencia cristiana esperando que el Señor se manifieste en su segunda venida, en la Segunda Carta de San Pedro se cita el v. 4 de este salmo para explicar que «no tarda el Señor en cumplir su promesa, como algunos piensan; más bien tiene paciencia con vosotros, porque no quiere que nadie se pierda, sino que todos se conviertan» (2 P 3,8-9).

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