COMENTARIO

 Salmo 93 

Ya en Sal 92 se proclamaba al Señor «eternamente excelso» (Sal 92,9), en contraste con la necedad de quien no lo entiende (cfr Sal 92,7-8); en Sal 93 se le proclama eterno (Sal 93,2) y todopoderoso (Sal 93,4).

Se confiesa primero que el Señor reina sobre todo el mundo y su trono es firme y eterno (vv. 1-2); después se compara su poder con el de las aguas (vv. 3-4) y, finalmente, se proclama la firmeza de su Ley y de su Templo (v. 5). Por la forma de representar a Dios se considera un salmo antiguo, de la época de la monarquía.

El Reinado de Dios proclamado en éste y otros salmos será el tema central de la predicación de nuestro Señor Jesucristo. Y aunque ese Reino comienza a manifestarse en la historia de una manera nueva con la presencia de Jesús (cfr Mt 4,17; 12,8; etc.), se trata de un reino eterno y universal (cfr Jn 17,5). La Iglesia proclama este salmo en la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo.

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