COMENTARIO
La atención que presta a los aspectos guerreros y militares lleva a situar este salmo en la primera época de la monarquía. La forma de introducir el primer oráculo —«Oráculo del Señor (Yhwh) a mi señor (adonay, el rey)— ha hecho pensar que fuera pronunciado por David, como un oráculo acerca de Salomón (cfr 2 S 23,1-3) al que reconoció como rey antes de morir (cfr 1 R 1,34.46-48). En realidad pudo componerse para cualquier rey de la dinastía davídica. Estar sentado a la derecha significa ocupar un lugar de honor y participar de una dignidad similar a la del personaje principal (cfr Sal 45,10 a propósito de la reina respecto al rey). Al ser leído el oráculo en la entronización del rey se reafirmaba la promesa de que Dios le ayudaría a vencer completamente a sus enemigos. Jesús empleó y citó expresamente este salmo cuando planteó a los judíos que si David, a quien todos atribuían el salmo sin dudar, llama «señor» al Mesías, ¿cómo puede éste ser un descendiente suyo? (cfr Mc 12,35-37 y par.). El Mesías es muy superior a David puesto que éste le llama «Señor». De esta forma Jesús mostraba el carácter trascendente de su mesianismo. El salmo por tanto se cumple en Jesucristo.