LXX / Vulgata 109
El Señor otorga al rey dignidad divina y sacerdotal
1De David. Salmo.
Oráculo del Señor a mi señor:
«Siéntate a mi derecha
hasta que ponga a tus enemigos
como estrado de tus pies».
2El Señor extenderá desde Sión
el poder de tu cetro:
«Domina en medio de tus enemigos».
3Para ti es el principado
el día de tu poder,
entre esplendores sagrados.
Desde el seno, antes de la aurora,
como el rocío, te he engendrado.
4El Señor lo ha jurado
y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote para siempre
según el orden de Melquisedec».
5El Señor, a tu derecha, el día de su ira
quebrantará a los reyes.
6Juzgará a las naciones,
amontonará los cadáveres,
quebrantará las cabezas sobre ancha tierra.
7En el camino beberá del torrente,
por eso levantará la cabeza.