COMENTARIO
La alabanza es introducida con una formula estereotipada (cfr Sal 106,1; 107,1; 118,1.29), cuya segunda parte sirve de estribillo a lo largo de todo el salmo, reflejando así un uso litúrgico (cfr 2 Cro 5,13; 7,3.6; Esd 3,11). «Misericordia» equivale aquí a bondad. «Dios de los dioses» y «Señor de los señores» (vv. 2.3) significan el único Dios y Señor. «Este salmo contiene la alabanza de Dios y se concluye en todos los versos de la misma manera para que se comprenda que cualquiera de las obras de Dios que se evocan se ha realizado para que se manifieste la eternidad de su bondad y misericordia» (Próspero de Aquitania, Expositio Psalmorum 135,1).