LXX / Vulgata 135
Letanía de alabanza al Señor,
Creador del mundo y Redentor de Israel,
porque es eterna su misericordia
1Den gracias al Señor, porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
2Den gracias al Dios de los dioses,
porque es eterna su misericordia.
3Den gracias al Señor de los señores,
porque es eterna su misericordia.
4Al Único que hace grandes maravillas,
porque es eterna su misericordia.
5Él hizo con sabiduría los cielos,
porque es eterna su misericordia.
6Él afirmó la tierra sobre las aguas,
porque es eterna su misericordia.
7Él hizo las grandes lumbreras,
porque es eterna su misericordia:
8el sol para regular el día,
porque es eterna su misericordia;
9y la luna y las estrellas
para regular la noche,
porque es eterna su misericordia.
10Él hirió a Egipto en sus primogénitos,
porque es eterna su misericordia.
11Y sacó a Israel de en medio de ellos,
porque es eterna su misericordia,
12con mano fuerte y brazo extendido,
porque es eterna su misericordia.
13Él partió el Mar Rojo en dos,
porque es eterna su misericordia;
14e hizo pasar por medio a Israel,
porque es eterna su misericordia;
15y hundió en el Mar Rojo al Faraón y su ejército,
porque es eterna su misericordia.
16Él condujo a su pueblo por el desierto,
porque es eterna su misericordia.
17Él hirió a reyes potentes,
porque es eterna su misericordia;
18y dio muerte a reyes poderosos,
porque es eterna su misericordia:
19a Sijón, rey de los amorreos,
porque es eterna su misericordia,
20y a Og, rey de Basán,
porque es eterna su misericordia;
21y dio sus tierras en heredad,
porque es eterna su misericordia,
22en heredad a Israel, su siervo,
porque es eterna su misericordia.
23Él, en nuestra humillación,
se acordó de nosotros,
porque es eterna su misericordia;
24y nos libró de nuestros adversarios,
porque es eterna su misericordia.
25Él da alimento a todo viviente,
porque es eterna su misericordia.
26Den gracias al Dios de los cielos,
porque es eterna su misericordia.