COMENTARIO

 Sal 137,1-3 

Los «ríos de Babilonia» incluyen el Tigris, el Éufrates y los numerosas canales unidos a ellos (cfr Ez 3,15 donde se menciona el nombre de uno de éstos, el Quebar). Se deja ver la experiencia personal de un desterrado y los sentimientos que embargaban a los judíos piadosos en la cautividad. Sentarse y llorar es signo de lamentación (cfr Jb 2,8.13; Lm 2,10); que las cítaras estén colgadas significa reducidas al silencio. Las «canciones de Sión» (v. 3), son equivalentes a «los cánticos del Señor» (v. 4); su lugar propio era, por tanto, la liturgia en el Templo. La petición de los opresores (v. 3) era hiriente y sarcástica; significaba burlarse del Dios de Israel (cfr Sal 79,10) que había elegido a Sión como su morada.

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