COMENTARIO

 Salmo 146 

Como sucede en Sal 1 que inicia toda la colección, o en otros salmos que abren colecciones parciales, éste tiene tono sapiencial (Sal 146,5), y en él predomina el motivo de poner la confianza en el Señor por lo que ha hecho y hace (vv. 6-9). Al mismo tiempo guarda estrecha relación con el salmo anterior, con el que concluía la pequeña colección de salmos de David, pues recoge y explicita el auxilio del Señor a los débiles (cfr Sal 145,14; 146,7-9), reitera su actitud hacia los impíos, y reafirma su reinado eterno (cfr Sal 145,13; 146,10).

Comienza con la autoinvitación del salmista a alabar al Señor (vv. 1-2), para pasar directamente a advertir que no se ponga la confianza en los hombres (vv. 3-4), porque sólo es dichoso quien confía en el Señor que es el creador de todo y el que socorre a los necesitados (vv. 5-9). Como conclusión proclama el reinado eterno de Dios (v. 10).

Las acciones mediante las que Dios manifiesta su poder y su bondad, descritas en los vv. 7-9 de este salmo, las ha realizado nuestro Señor Jesucristo. Sus milagros eran signos de la obra redentora que venía a realizar cumpliendo así las palabras del salmo, muy parecidas a las de Is 61,1-2 (cfr Lc 4,17-21).

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