LXX / Vulgata 145
Alabanza al Señor y exhortación a confiar en Él y no en el hombre,
porque sólo Él reina eternamente
1¡Aleluya!
Alaba, alma mía, al Señor.
2Alabaré al Señor mientras viva;
entonaré salmos a mi Dios mientras exista.
3No pongan su esperanza en los príncipes,
en un hijo de hombre que no puede salvar,
4que exhala el espíritu, vuelve al polvo,
y en ese mismo día fenecen sus pensamientos.
5Dichoso el que tiene su auxilio en el Dios de Jacob,
su esperanza en el Señor, su Dios,
6que hizo los cielos y la tierra,
el mar y cuanto hay en él;
que guarda fidelidad eternamente;
7que hace justicia a los oprimidos,
da pan a los hambrientos.
El Señor libera a los cautivos;
8el Señor abre los ojos a los ciegos;
el Señor endereza a los que se encorvan;
el Señor ama a los justos.
9El Señor guarda a los extranjeros,
sustenta al huérfano y a la viuda,
pero tuerce el camino de los impíos.
10El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de generación en generación.