COMENTARIO

 Sal 147,15-18 

La alabanza de Jerusalén al Señor recoge también su acción sobre los elementos de la naturaleza —la nieve y el hielo— (vv. 15-18). Son manifestaciones del poder de su palabra poderosa (cfr Gn 1,3-26; Is 55,10-11), que ahora aparece personificada (v. 15).

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