147Sal

SALMO 147

LXX / Vulgata  146,1–11; 147,1–9
Alabanza al Dios Creador,
que da la paz y la Ley a Israel
1¡Aleluya!
Alaben al Señor:
es bueno entonar salmos a nuestro Dios,
es bella y dulce la alabanza.
2El Señor edifica Jerusalén,
Él reúne a los dispersos de Israel.
3Sana a los contritos de corazón,
venda sus heridas.
4Él lleva la cuenta de las estrellas
y llama a cada una por su nombre.
5Grande es nuestro Señor, de inmenso poder,
su inteligencia no tiene límite.
6El Señor sustenta a los humildes,
y humilla hasta el suelo a los impíos.
7Canten al Señor con acciones de gracias,
entonen salmos a nuestro Dios con la cítara.
8Él cubre de nubes los cielos,
prepara la lluvia para la tierra,
hace brotar la hierba en los montes
y plantas para servicio del hombre.
9Él da el alimento al ganado
y a los polluelos del cuervo que graznan.
10No se deleita en el vigor del caballo,
ni se complace en las piernas fornidas del hombre.
11El Señor se complace en los que le temen,
en los que esperan en su misericordia.
12Glorifica al Señor, Jerusalén,
alaba a tu Dios, Sión.
13Porque ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
ha bendecido a tus hijos dentro de ti.
14Él ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con la flor del trigo.
15Él envía su orden a la tierra,
su palabra corre veloz.
16Él dispensa la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza.
17Hace caer el hielo como migas de pan:
ante el frío, ¿quién resiste?
18Envía su palabra y los derrite:
hace soplar su aliento y fluyen las aguas.
19Él anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y sus preceptos a Israel.
20No ha obrado así con ninguna otra nación,
ni les ha dado a conocer sus preceptos.
¡Aleluya!