COMENTARIO

 Pr 13,7 

San Agustín dedicó uno de sus sermones a este proverbio. Comenta que las verdaderas riquezas de las que aquí se trata no son las riquezas materiales: «Son más profundamente ricos los ricos en el corazón, llenos de fortaleza, exuberantes de piedad, pletóricos de caridad, ricos consigo mismos, ricos en su interior. Hay quien se las da de rico y nada tiene, es decir: se cree justo siendo injusto (…). Aquéllos, sin embargo, de quienes se dijo: Bienaventurados los pobres de espíritu, porque suyo es el Reino de los Cielos (Mt 5,3), ésos están pletóricos, tanto más ricos cuanto más humildes» (Sermones 36,7).

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