7Pr1Hijo mío, guarda mis palabras,
conserva contigo mis mandamientos.
2Guarda mis mandamientos y vivirás,
y mi ley, como la niña de tus ojos.
3Átatelos a los dedos,
escríbetelos en la tabla del corazón.
4Declara a la sabiduría: «Tú eres mi hermana».
Llama al discernimiento: «Amigo»,
5para que te proteja de mujer ajena,
de la extranjera de palabras suaves.
6Estaba yo junto a una ventana de mi casa,
mirando tras la celosía,
7y vi entre los ingenuos,
distinguí entre los mozos,
a un joven falto de inteligencia.
8Pasaba él por la plazuela, junto a la esquina,
y se encaminaba hacia la casa de ella,
9ya anochecido, caído el día,
a medianoche, en la oscuridad.
10Salió a su encuentro una mujer
con aspecto de ramera y furtivas intenciones.
11Bullanguera y rebelde,
no paraba los pies en casa.
12Unas veces en la calle, otras en las plazas,
junto a cualquier esquina, estaba al acecho.
13Lo agarró, lo besó,
y le dijo con descaro:
14«Tenía que ofrecer unos sacrificios de comunión,
y hoy he cumplido mis votos.
15Por eso he salido a tu encuentro
deseando verte, y te he encontrado.
16He cubierto mi lecho con colchas,
con sábanas bordadas de Egipto.
17He perfumado mi cama con mirra,
áloe y cinamomo.
18Ven, embriaguémonos de caricias hasta la mañana,
deleitémonos de amores,
19que mi marido no está en casa,
partió para un largo viaje,
20tomó consigo la bolsa del dinero,
y no volverá a casa hasta la luna llena».
21Lo sedujo con muchos discursos,
con el halago de sus labios lo provocó.
22Al instante se marchó tras ella,
como buey que va al matadero,
como ciervo atrapado en un lazo
23hasta que una flecha le atraviesa el hígado,
como pájaro que se lanza a la red
sin percatarse que le costará la vida.
24Ahora, hijos, escúchenme,
presten atención a los dichos de mi boca.
25Que no se descarríe tu corazón
por los caminos de ella,
no te extravíes por sus senderos,
26porque ha abatido muchas víctimas,
y eran fuertes todos los que mató.
27Su casa tiene rampas al sheol,
que descienden a los antros de la muerte.
8Pr1¿No está gritando la sabiduría,
y la prudencia alzando su voz?
2En la cima de las alturas, junto al camino,
firme en medio de los senderos,
3junto a las puertas, a la entrada de la ciudad,
en los umbrales de los portones grita con júbilo:
4«A ustedes, los hombres, grito,
mi voz se dirige a los hijos de Adán.
5Los ingenuos, adquieran astucia,
los insensatos, adquieran cordura.
6Escuchen, que les anuncio cosas importantes,
y abro mis labios con palabras rectas.
7Mi boca pronuncia la verdad,
y mis labios abominan la maldad.
8Todos los dichos de mi boca son justos,
nada tienen de retorcido ni falso.
9Todos son evidentes para el buen entendedor,
y rectos para quien encuentra el saber.
10Tomen mi instrucción y no la plata,
y la ciencia en vez del oro fino,
11que la sabiduría vale más que las perlas,
y ni lo más apetecible se le iguala».
12Yo, la sabiduría, habito con la sagacidad,
y encuentro la ciencia de la reflexión.
13Temer al Señor es odiar el mal.
Arrogancia y orgullo, conducta mala
y boca falsa, yo detesto.
14Míos son el consejo y la destreza,
míos el discernimiento y la fortaleza.
15Por mí reinan los reyes,
y los magistrados promulgan justicia.
16Por mí gobiernan los príncipes,
y los nobles administran justicia.
17Yo amo a los que me aman,
y quienes me buscan de madrugada, me encuentran.
18Conmigo hay riquezas y gloria,
gran fortuna y justicia.
19Más vale mi fruto que el oro, el oro fino,
y mi ganancia, que plata escogida.
20Por las sendas de la justicia camino,
por medio de los senderos del derecho,
21para legar bienes a mis amigos,
y henchir sus tesoros.
22El Señor me tuvo al principio de sus caminos,
antes de que hiciera cosa alguna, desde antaño.
23Desde la eternidad fui formada,
desde el comienzo, antes que la tierra.
24Cuando no existían los océanos fui dada a luz,
cuando no había fuentes repletas de agua.
25Antes que se asentaran los montes,
antes que las colinas fui dada a luz.
26Aún no había hecho la tierra ni los campos,
ni el polvo primero del mundo.
27Cuando asentaba los cielos, allí estaba yo,
cuando fijaba un límite a la superficie del océano,
28cuando sujetaba las nubes en lo alto,
cuando consolidaba las fuentes del océano,
29cuando ponía su límite al mar
para que las aguas no lo traspasaran,
cuando fijaba los cimientos de la tierra,
30yo estaba como artífice junto a Él,
lo deleitaba día a día,
jugando ante Él en todo momento,
31jugando con el orbe de la tierra,
y me deleitaba con los hijos de Adán.
32Ahora, hijos, escúchenme:
«Bienaventurados los que guardan mis caminos».
33Escuchen la instrucción y háganse sabios,
no la desdeñen.
34Bienaventurado el hombre que me escucha,
velando a mis puertas día a día,
guardando las jambas de mis portales.
35Pues quien me encuentre, encontrará la vida,
y obtendrá la complacencia del Señor.
36Pero quien peca contra mí,
se daña a sí mismo.
Cuantos me odian aman la muerte.
9Pr1La sabiduría edificó su casa,
asentó sus siete columnas;
2inmoló sus víctimas, mezcló su vino,
preparó su mesa.
3Envió a sus criadas, y clama
desde la altura que domina la ciudad:
4«Quien sea simple, venga acá».
Al falto de inteligencia le dice:
5«Ven, come de mi pan,
y bebe del vino que he mezclado.
6Deja la simpleza y vivirás,
avanza por los caminos del discernimiento».
7Quien corrige al insolente, se acarrea afrentas,
y quien reprende al malvado, su agresión.
8No reprendas al insolente, no sea que te tome odio.
Reprende al sabio, y te cobrará amor.
9Da al sabio, y se hará más sabio;
enseña al justo, y aumentará su formación.
10Principio de la sabiduría es el temor del Señor,
y el conocimiento del Santísimo es discernimiento.
11Pues por mí se multiplicarán tus días,
y se te añadirán años de vida.
12Si eres sabio, en tu provecho lo serás.
Si eres insolente, tú solo lo soportarás.
13La mujer necia es alborotadora,
fatua y no sabe nada.
14Está sentada a la puerta de su casa,
en un asiento que domina la ciudad
15para llamar a los viandantes,
a los que siguen derechos por sus sendas:
16«Quien sea simple, venga acá».
Al falto de inteligencia le dice:
17«Las aguas furtivas son más dulces,
y el pan a escondidas, más sabroso».
18Pero no sabe que allí están los muertos,
y en las profundidades del sheol, sus invitados.
La vida del justo
10Pr1Proverbios de Salomón.
Un hijo sabio es la alegría de un padre,
pero un hijo necio, la tristeza de su madre.
2De nada aprovechan tesoros ganados con maldad,
pero la justicia libra de la muerte.
3El Señor no deja pasar hambre al alma del justo,
pero rechaza la codicia de los malvados.
4Palma indolente hace mendigo,
pero mano laboriosa hace ricos.
5Quien reúne en verano es hombre prudente,
quien se duerme en la siega, quedará avergonzado.
6Bendiciones sobre la cabeza del justo,
pero boca de malvado encubre violencia.
7La memoria del justo es bendita,
pero el nombre de los malvados se pudre.
8Quien tiene corazón sabio acoge los preceptos,
y el de labios necios se arruina.
9Quien anda honestamente anda seguro,
pero el que retuerce sus caminos es descubierto.
10Quien cierra los ojos provoca pesares,
y el de labios necios se arruina.
11Fuente de vida es la boca del justo,
pero la boca del malvado encubre violencia.
12El odio suscita querellas,
pero el amor cubre todas las culpas.
13La sabiduría se encuentra en labios del inteligente,
y la vara en la espalda del falto de inteligencia.
14Los sabios atesoran saber,
pero la boca del necio, infortunio inmediato.
15La hacienda del rico es su fortaleza,
el infortunio de los pobres, su miseria.
16El salario del justo es la vida,
la ganancia del malvado, el pecado.
17Camina hacia la vida quien guarda instrucción,
mas quien abandona la corrección, anda perdido.
18Labios mentirosos ocultan odio,
y quien difunde calumnia es necio.
19En el mucho hablar no faltan culpas,
pero el que modera sus labios es inteligente.
20Plata refinada es la lengua del justo,
el corazón de los malvados vale poco.
21Los labios del justo guían a muchos,
pero los necios, con su falta de inteligencia,
van a la muerte.
22La bendición del Señor hace ricos,
y no produce fatiga.
23Como es diversión para el necio tramar intrigas,
así es para el hombre prudente la sabiduría.
24Al malvado le ocurre lo que teme,
y a los justos se les otorga lo que desean.
25Como pasa la tormenta, así deja de existir el malvado,
pero el justo permanece por siempre.
26Como vinagre a los dientes y humo a los ojos,
así es el perezoso para quien le encarga algo.
27El temor del Señor añade días,
pero los años de los malvados serán acortados.
28La espera de los justos es alegría,
pero la esperanza de los malvados sucumbe.
29Refugio para el hombre honesto es el camino
del Señor,
pero ruina para los maliciosos.
30El justo jamás vacilará,
pero los malvados no habitarán la tierra.
31La boca del justo germina sabiduría,
pero la lengua perversa será cortada.
32Los labios del justo saben de complacencia,
pero la boca de los malvados, de perversidades.
11Pr1El Señor abomina la balanza fraudulenta,
y le complace la pesa exacta.
2Entra la soberbia y viene la infamia,
pero a los humildes, la sabiduría.
3La integridad guía a los rectos,
pero la perversidad arruinará a los traidores.
4De nada servirá la riqueza el día de la ira,
pero la justicia librará de la muerte.
5La justicia de los íntegros hace recto su camino,
pero el malvado caerá por su maldad.
6La justicia librará a los rectos,
pero los traidores quedarán atrapados en su codicia.
7La esperanza del malvado se desvanece
con la muerte,
y la expectación de los maliciosos perece.
8El justo se libra de la angustia
que recaerá sobre el malvado.
9El corrupto hace daño a su prójimo con la boca,
pero los justos se salvan por su saber.
10La ciudad se alegra con el bien de los justos,
y canta de júbilo con la ruina de los malvados.
11La ciudad prospera con la bendición de los rectos,
se arruina con la boca de los malvados.
12Quien desprecia a su prójimo es un insensato,
el hombre prudente guarda silencio.
13El chismoso divulga secretos,
el hombre de fiar se guarda la palabra.
14Donde no hay gobierno se hunde el pueblo,
y se salva cuando abundan hombres de criterio.
15Se perjudica quien sale fiador de un extraño,
y vive tranquilo quien es enemigo de avales.
16Mujer agraciada obtiene honor,
los audaces obtienen riqueza.
17El hombre bueno se beneficia a sí mismo,
el implacable daña su carne.
18El malvado consigue ganancia engañosa,
quien siembra justicia, recompensa segura.
19Quien persevera en la justicia vivirá,
quien persigue el mal morirá.
20El Señor abomina un corazón retorcido,
y le complace una conducta íntegra.
21A fin de cuentas el malvado no quedará impune,
pero el linaje de los justos se salvará.
22Anillo de oro en hocico de cerdo
es la mujer hermosa pero sin inteligencia.
23Anhelo de justos es sólo el bien,
y esperanza de malvados, la ira.
24Hay quien reparte y se enriquece,
y quien ahorra demasiado y se empobrece.
25Alma generosa prosperará,
quien sacia la sed, será saciado.
26La nación maldice a quien acapara trigo,
la bendición recae sobre quien lo vende.
27Quien se afana por el bien consigue complacencia,
a quien busca el mal, le saldrá al encuentro.
28Quien confíe en su riqueza, ése caerá,
pero los justos prosperarán como la fronda.
29Quien arruina su casa heredará viento,
y el necio será esclavo del sabio de corazón.
30Fruto del justo, un árbol de vida,
quien gana almas es sabio.
31Si el justo recibe su paga en la tierra,
¡cuánto más el malvado y el pecador!
12Pr1Quien ama la instrucción, ama el saber,
y quien odia la corrección es un estúpido.
2El bueno logra complacer al Señor,
el astuto será condenado.
3El hombre no encuentra firmeza en la maldad,
pero la raíz de los justos no se moverá.
4La mujer virtuosa es corona de su marido,
la desvergonzada, como caries de sus huesos.
5Los proyectos de los justos son equidad,
las maquinaciones de los malvados, engaño.
6Las palabras de malvados son trampas sangrientas,
pero a los rectos los salva su boca.
7Los malvados se derrumban y desaparecen,
pero la casa de los justos permanece.
8Alaban al hombre por su sensatez,
pero desprecian al de corazón torcido.
9Más vale ser sencillo y tener un sirviente,
que presumir de renombre y no tener pan.
10El justo cuida la vida de su ganado,
pero las entrañas de los malvados son implacables.
11Quien cultiva su tierra se sacia de pan,
quien persigue quimeras carece de inteligencia.
12El impío codicia el botín de los malvados,
pero la raíz de los justos prospera.
13En el pecado de labios se atrapa al malvado,
pero el justo sale indemne.
14Del fruto de su boca, cada uno se sacia de bienes,
el pago de las obras de sus manos pertenece al hombre.
15Al necio le parece que su proceder es recto,
pero el sabio acepta el consejo.
16El necio manifiesta su enfado al instante,
pero el cauto desoye la ofensa.
17Quien declara la verdad manifiesta justicia,
pero el testigo falso, perfidia.
18Hay quien habla dando estocadas,
pero la lengua de los sabios alivia.
19Labio veraz permanece para siempre,
lengua mentirosa, lo que dura un instante.
20Hay perfidia en el corazón de quienes traman el mal,
y en los que aconsejan paz, alegría.
21Al justo no le acontece ninguna desgracia,
pero los malvados están llenos de males.
22El Señor abomina de los labios mentirosos,
pero se complace en quienes practican la verdad.
23El hombre cauto oculta su saber,
pero el corazón de los estúpidos pregona su necedad.
24Mano laboriosa tendrá mando,
pero la indolente será esclava.
25La inquietud abate el corazón del hombre,
una palabra amable lo reconforta.
26El justo orienta a su prójimo,
el camino de los malvados los descarría.
27No asará su caza el indolente,
la gran riqueza del hombre es la laboriosidad.
28En la senda de la justicia está la vida,
pero el camino de los rencorosos conduce a la muerte.
13Pr1El hijo sabio acoge la instrucción paterna,
pero el insolente no escucha la corrección.
2Del fruto de su boca, cada uno come bienes,
pero el apetito de los traidores es la violencia.
3Quien vigila su boca, guarda su vida,
quien abre demasiado sus labios, se desencaja.
4El perezoso codicia y nada alcanza,
en cambio los laboriosos quedan satisfechos.
5El justo aborrece la palabra mentirosa,
el malvado produce repugnancia y vergüenza.
6La justicia guarda al hombre honesto,
la impiedad pervierte al pecador.
7Hay quien se las da de rico, y nada tiene,
y quien se hace el pobre, y tiene mucha hacienda.
8Rescate por la vida de un hombre es su fortuna,
pero el pobre no escucha amenazas.
9La luz de los justos alegra,
pero la lámpara de los malvados se apaga.
10Con altanería sólo hay contienda,
pero con hombres de criterio, sabiduría.
11Riqueza apresurada se desvanece,
pero la reunida poco a poco se multiplica.
12Larga espera enferma el corazón,
deseo conseguido es árbol de vida.
13Quien desprecia un mandamiento se daña a sí mismo,
pero quien respeta el mandato, será retribuido.
14Enseñanza del sabio es fuente de vida
para escapar de los lazos de muerte.
15Buena inteligencia produce reconocimiento,
pero el camino de los traidores es empecinado.
16Todos los cautos obran con conocimiento,
pero el estúpido reparte necedad.
17Mensajero malvado sucumbe en el mal,
pero el heraldo fiel trae remedio.
18Miseria e infamia para quien abandona la instrucción,
pero quien atiende a la corrección será honrado.
19Deseo realizado es dulce al alma,
pero los necios abominan apartarse del mal.
20Quien anda con sabios, sabio se hará,
y quien trata con necios, peor se hará.
21La desgracia persigue a los pecadores,
pero el bien recompensa a los justos.
22El hombre de bien deja herencia a los nietos,
pero la riqueza del pecador se reserva para los justos.
23La labranza de los nobles da mucho alimento,
pero se pierde injustamente.
24Quien escatima la vara odia a su hijo,
pero quien lo ama lo corrige a tiempo.
25El justo come hasta quedar satisfecho,
pero el vientre de los malvados sufre escasez.
14Pr1La mujer sabia edifica su casa,
la necia la destruye con sus manos.
2Quien anda con rectitud teme al Señor,
y el de caminos torcidos lo desprecia.
3En boca de necio hay brote de orgullo,
pero a los sabios los guardan sus labios.
4Donde no hay bueyes, pesebre limpio,
pero con fuerza de toro, cosecha abundante.
5Testigo fiel no miente,
pero testigo falso difunde mentiras.
6El insolente busca en vano sabiduría,
para el inteligente el saber es fácil.
7Aléjate del hombre necio,
pues en su labios no encontrarás el saber.
8Sabiduría de cauto es discernir su camino,
y estupidez de necios es el embuste.
9De necios es burlarse del pecado,
pero entre rectos hay buena voluntad.
10El corazón conoce su propia amargura,
y ningún extraño comparte su gozo.
11Casa de malvados será arruinada,
pero tienda de rectos florecerá.
12Hay caminos que a uno le parecen rectos,
pero al final son caminos de muerte.
13También entre risas sufre el corazón,
y en pena termina el gozo.
14Corazón descarriado se sacia de sus caminos,
pero el hombre de bien, de sus obras.
15El ingenuo se cree cualquier palabra,
pero el cauto distingue sus pasos.
16El sabio teme y se aparta del mal,
el necio se desentiende y se siente seguro.
17El propenso a la ira comete necedades,
y el malicioso se hace odioso.
18Los ingenuos tienen por herencia la necedad,
y los cautos serán coronados de saber.
19Los perversos se postran ante los buenos,
y los malvados ante las puertas del justo.
20El pobre es odiado incluso por su prójimo,
pero muchos son los amigos del rico.
21Quien desprecia a su prójimo es un pecador,
pero quien se apiada de los pobres
es bienaventurado.
22¿Acaso no yerran los que fabrican el mal?
En cambio, bondad y fidelidad fabrican el bien.
23En todo trabajo hay ganancia,
pero en la charlatanería, sólo indigencia.
24Corona de sabios es su riqueza,
entretenimiento de necios, la estupidez.
25Testigo fiel salva vidas,
el falso difunde embustes.
26La fortaleza del fuerte se encuentra en el temor
del Señor,
y será un refugio para sus hijos.
27El temor del Señor es fuente de vida
para escapar de los lazos de muerte.
28Un pueblo numeroso hace honorable al rey,
y población escasa arruina al príncipe.
29El tardo a la ira es rico en prudencia,
y el impaciente, eminente en necedad.
30Un corazón apacible da vida al cuerpo,
pero la envidia es caries de los huesos.
31Quien oprime al débil injuria a su Hacedor,
pero quien se apiada del pobre, lo honra.
32El malvado es derribado por su propia maldad,
pero el justo encuentra refugio en su integridad.
33La sabiduría reposa en corazón inteligente,
pero entre necios, ¿acaso es reconocida?
34La justicia enaltece a las gentes,
pero su falta es una carencia para la nación.
35El rey se complace en los súbditos inteligentes,
pero se enoja con los desvergonzados.
15Pr1Respuesta amable aplaca la cólera,
pero palabra dura enciende la ira.
2Lengua de sabios destila saber,
y boca de necios rezuma estupidez.
3En todo lugar están los ojos del Señor:
observan a malos y buenos.
4Lengua sana es árbol de vida,
pero falsedad en ella quebranta el espíritu.
5El necio desdeña la instrucción de su padre,
pero quien acoge la corrección se vuelve cauto.
6En casa del justo hay abundantes riquezas,
pero en las ganancias del malvado, aflicción.
7Labios de sabios siembran saber,
no así corazón de necios.
8El Señor abomina los sacrificios de los malvados
pero se complace en la oración de los rectos.
9El Señor abomina el camino del malvado,
pero ama a quien persigue la justicia.
10Corrección severa, para quien abandona la senda,
quien odia la reprensión morirá.
11Sheol y perdición son patentes al Señor,
¡cuánto más los corazones humanos!
12El insolente no quiere ser reprendido,
y no va con los sabios.
13Corazón alegre pone buena cara,
pero corazón en pena deprime el ánimo.
14Corazón inteligente busca el saber,
pero boca de necios se alimenta de estupidez.
15Para el mísero todos los días son malos,
para el buen corazón, una continua fiesta.
16Más vale poco con temor del Señor,
que valiosos tesoros con desasosiego.
17Más vale comer verduras donde hay amor,
que buey cebado donde hay odio.
18Hombre iracundo provoca querellas,
pero el tardo a la ira aplaca litigios.
19El camino del perezoso es como un seto de espinos,
pero la senda de los rectos es una calzada.
20Hijo sabio alegra a su padre,
y hombre necio desprecia a su madre.
21La estupidez divierte al falto de inteligencia,
pero el hombre prudente sigue su camino.
22Se frustran los proyectos donde no hay criterio,
y progresan donde abundan hombres juiciosos.
23¡Cómo alegra una respuesta atinada!,
¡qué buena es la palabra oportuna!
24Para el instruido el sendero de la vida va hacia arriba,
así se aleja del sheol de abajo.
25El Señor abate la casa de los soberbios
pero consolida los linderos de la viuda.
26El Señor abomina los pensamientos del malvado,
pero las palabras de los puros son limpias.
27El avaro arruina su casa,
pero quien abomina los sobornos, vivirá.
28El corazón del justo medita sus respuestas,
pero la boca de los malvados derrama maldades.
29El Señor está lejos de los malvados,
pero escucha la oración de justos.
30Mirada clara alegra el corazón,
y buena noticia conforta los huesos.
31Oído que escucha reprensión saludable,
habita en medio de sabios.
32Quien desdeña la instrucción se desprecia a sí mismo,
y quien escucha la corrección adquiere cordura.
33El temor del Señor es escuela de sabiduría,
y antes de la gloria está la humillación.
El hombre ante Dios
16Pr1Al hombre, los designios del corazón,
del Señor, la respuesta de la lengua.
2Todos los caminos del hombre son puros a sus ojos,
pero quien examina los espíritus es el Señor.
3Encomienda tus obras al Señor,
y tus proyectos se realizarán.
4Todo lo ha hecho el Señor para su fin,
incluso al malvado para el día aciago.
5El Señor abomina de todo corazón arrogante,
a fin de cuentas no quedará impune.
6La falta se perdona con bondad y fidelidad,
uno se aparta del mal con temor del Señor.
7Cuando los caminos de un hombre complacen
al Señor,
reconcilia con él a sus enemigos.
8Más vale poco con justicia
que muchas ganancias sin equidad.
9El corazón del hombre planea su camino,
pero el Señor dispone sus pasos.
10Oráculo hay en labios del rey,
su boca no yerra en el juicio.
11Balanza y platillos justos son del Señor,
cada pesa de la bolsa es obra suya.
12Sería abominable para un rey obrar mal,
pues el trono se afianza en la justicia.
13El rey se complace en los labios justos,
él ama a quien habla con rectitud.
14Ira de rey pregona muerte,
pero el hombre sabio la aquieta.
15Rostro radiante de rey es vida,
y complacido, nube de lluvia primaveral.
16Adquirir sabiduría, ¡cuánto mejor que el oro!,
y adquirir discernimiento, preferible a la plata.
17Apartarse del mal es calzada de rectos,
quien vigila su camino guarda su alma.
18La soberbia es preludio del quebranto,
la altivez de espíritu, preludio de la caída.
19Más vale ser manso de espíritu con los humildes,
que compartir botín con los soberbios.
20El instruido en la palabra encontrará bienes,
y el que confía en el Señor será bienaventurado.
21El sabio de corazón será proclamado inteligente,
y dulzura de labios aumenta la formación.
22La inteligencia es fuente de vida para quien la posee,
y la necedad, castigo para los necios.
23Corazón sabio instruye su propia boca,
y añade formación a sus labios.
24Panal de miel son las palabras amables,
dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
25Hay caminos que al hombre parecen rectos,
pero al final son caminos de muerte.
26El afán del trabajador trabaja para él,
pues su boca lo estimula.
27El hombre vil promueve maldad,
y en sus labios hay como fuego ardiente.
28El hombre embustero suscita querellas,
y el chismoso divide a los amigos.
29El hombre violento presiona a su prójimo,
y le obliga a andar por mal camino.
30El que cierra los ojos maquina maldades,
el que aprieta los labios ha consumado el mal.
31Canas que son corona de honor
se encuentran en el camino de la justicia.
32Más vale el tardo a la ira que el fuerte,
y quien domina su ánimo que quien toma una ciudad.
33Las suertes se remueven en la bolsa del vestido,
pero todo juicio es del Señor.
17Pr1Más vale mendrugo seco con tranquilidad,
que casa llena de manjares de discordia.
2Siervo prudente prevalecerá sobre hijo desvergonzado,
y compartirá la herencia de los hermanos.
3Como la plata en el crisol y el oro en el horno,
así prueba el Señor los corazones.
4El perverso está atento al labio malicioso,
el mentiroso presta oídos a lengua maligna.
5Quien se burla del pobre injuria a su Hacedor,
quien se alegra de desgracia ajena,
no quedará impune.
6Corona de los ancianos son los nietos,
y honor de los hijos, sus padres.
7No conviene al necio una labia elocuente,
y aún menos al noble una labia mendaz.
8Talismán es el regalo para quien puede darlo,
cualquier asunto que afronte prosperará.
9Quien oculta una culpa se gana una amistad,
y quien la propala aparta a los amigos.
10Es más eficaz una reprensión al inteligente
que cien golpes al necio.
11El perverso sólo busca pelea,
pero le será enviado un ángel exterminador.
12Más vale toparse con una osa a la que robaron
sus cachorros
que con un necio en su delirio de necedad.
13Si uno devuelve mal por bien
no se apartará la desgracia de su casa.
14El comienzo de una riña es como soltar las aguas,
retírate antes de que se enrede la discordia.
15Quien justifica al malvado y quien condena
al justo,
ambos son abominables para el Señor.
16¿Para qué sirve la ganancia en manos del necio?
¿Para adquirir sabiduría, si no tiene inteligencia?
17El prójimo ama en todo momento,
pero el hermano nace para el momento de angustia.
18Hombre falto de inteligencia choca cualquier mano,
sale fiador de cualquier vecino.
19Ama la culpa quien ama las riñas,
quien alza su puerta busca la ruina.
20El de corazón retorcido no encontrará el bien,
el de lengua agitadora caerá en el mal.
21Quien engendra a un necio se acarrea un pesar,
el padre de un estúpido no estará contento.
22Corazón alegre mejora la salud,
y espíritu abatido seca los huesos.
23El malvado acepta soborno en la bolsa del vestido
para pervertir la senda del derecho.
24En el rostro del inteligente está la sabiduría,
pero los ojos del necio, por los confines de la tierra.
25Hijo necio es exasperación para su padre,
y amargura para quien lo dio a luz.
26Ciertamente no es bueno castigar al justo,
y golpear a los nobles es contra rectitud.
27Quien ahorra palabras conoce el saber,
el sereno de espíritu es hombre prudente.
28Incluso necio que calla es tenido por sabio,
quien cierra los labios, por inteligente.
18Pr1El insociable busca lo que le apetece,
se irrita con toda facilidad.
2El necio no estima la discreción,
sino desvelar sus sentimientos.
3Con el malvado viene también el desprecio,
y con la infamia, la afrenta.
4Aguas profundas son las palabras
de la boca del hombre,
torrente desbordado, la fuente de la sabiduría.
5No está bien favorecer al malvado
perjudicando al justo en un juicio.
6Labios de necio traen discordias,
y su boca provoca los golpes.
7La boca del necio es su ruina,
y sus labios, trampa mortal.
8Las palabras del chismoso son como golosinas
que bajan hasta el fondo del vientre.
9El negligente en su trabajo
es hermano del corrompido.
10El Nombre del Señor es torreón fortificado,
el justo corre a él y se pone a salvo.
11La fortuna del rico es su plaza fuerte,
se imagina que es muralla inaccesible.
12Antes de la ruina, se engríe el corazón humano,
pero antes de la gloria, la humillación.
13De quien responde antes de escuchar
es la estupidez y el bochorno.
14Espíritu vigoroso sostiene la enfermedad,
pero a espíritu abatido, ¿quien lo levantará?
15Corazón inteligente adquiere saber,
y oído de sabios busca saber.
16Un regalo abre caminos al hombre
y lo conduce ante los grandes.
17Justo parece el primero en un pleito,
pero viene su adversario y lo pone en evidencia.
18La suerte pone fin a los litigios,
y decide entre los poderosos.
19Un hermano ayudado por su hermano es
plaza fuerte y alta,
fuerte como muralla real.
20Del fruto de su boca cada uno sacia su vientre,
se sacia con la ganancia de sus labios.
21Muerte y vida están en poder de la lengua,
quienes la cuidan comerán de su fruto.
22Quien encuentra mujer, encuentra felicidad,
y alcanza la complacencia del Señor.
23El pobre habla suplicando,
y el rico responde con dureza.
24Hay prójimos que se destrozan,
pero hay amigos más unidos que hermanos.
19Pr1Más vale el pobre de conducta íntegra
que el retorcido de labios y necio.
2No es bueno para nadie carecer de ciencia,
y quien precipita sus pasos peca.
3La estupidez del hombre pervierte su camino,
y su corazón se enoja contra el Señor.
4La fortuna atrae muchos amigos,
pero el pobre es apartado de su amigo.
5Testigo falso no quedará impune,
y quien profiere mentiras no escapará.
6Muchos halagan el rostro del generoso,
y todos son amigos del hombre dadivoso.
7Al pobre lo odian todos sus hermanos,
¡cuánto más se apartarán de él sus amigos!
Quien anda tras palabras, ¡nada tendrá!
8Quien adquiere cordura se ama a sí mismo,
quien actúa con prudencia encontrará el bien.
9Testigo falso no quedará impune,
y quien profiere mentiras perecerá.
10No cuadra con el necio la exquisitez,
y aún menos al siervo dominar sobre príncipes.
11El hombre inteligente modera su ira,
y tiene a honra ignorar la ofensa.
12Como rugido de león es el enojo del rey,
y como rocío sobre hierba su complacencia.
13Hijo necio es desgracia para un padre,
y mujer discutidora, gotera incesante.
14Casa y fortuna son herencia de los padres,
pero mujer razonable es un don del Señor.
15La pereza induce sopor,
y persona holgazana pasará hambre.
16Quien guarda mandamiento guarda su vida,
y quien se desentiende de su conducta, morirá.
17Quien se apiada del pobre, presta al Señor
y Él le pagará su recompensa.
18Corrige a tu hijo mientras haya esperanza,
pero no te arrebates hasta matarlo.
19El que se enfurece se llevará un castigo,
y si se lo ahorras, lo pagará aún más.
20Escucha el consejo y acoge la instrucción,
para llegar, por fin, a ser sabio.
21Muchos proyectos hay en el corazón del hombre,
pero lo que se cumple es el designio del Señor.
22Lo que se desea de un hombre es la bondad,
y más vale pobre que mentiroso.
23El temor del Señor da vida,
uno duerme satisfecho y sin pesadillas.
24El perezoso mete su mano en el plato,
pero no es capaz de llevarla a la boca.
25Golpea al insolente y el ingenuo se volverá cauto,
reprende al inteligente y aprenderá el saber.
26Quien despoja al padre y expulsa a la madre
es hijo infame y vergonzante.
27Deja, hijo mío, de escuchar la instrucción,
y te equivocarás en las máximas del saber.
28Testigo infame se burla del juicio,
y boca de malvados se alimenta de malicia.
29Los castigos están preparados para los insolentes,
y los golpes para las espaldas de necios.
20Pr1Insolente es el vino, perturbador el licor,
quien con él se embriaga no será sabio.
2Como rugido de león es el furor del rey,
quien lo provoca atenta contra sí mismo.
3Es honra para un hombre dejarse de litigios,
pero cualquier estúpido se enzarza en ellos.
4El holgazán no ara en otoño,
mendigará en tiempo de recolección, pero nada.
5Los proyectos del corazón humano son
aguas profundas,
y el hombre prudente los saca afuera.
6Muchos hombres se consideran buenos,
pero un hombre fiel, ¿quién lo hallará?
7El que camina con integridad es justo,
bienaventurados los hijos que le sucedan.
8Un rey sentado en el tribunal
avienta con su mirada cualquier mal.
9¿Quién podrá decir: «Guardé puro mi corazón,
limpio estoy de pecado»?
10Pesas diversas, medidas diversas,
ambas son abominación para el Señor.
11También por sus actos da el joven a conocer
si puro y recto será su hacer.
12El oído que oye y el ojo que ve,
a ambos los hizo el Señor.
13No ames el sueño, no sea que te vuelvas pobre,
ten bien abiertos los ojos y te saciarás de pan.
14«Malo, malo», dice el comprador,
pero al irse, entonces, se felicita.
15Hay oro y muchas perlas,
pero el objeto más precioso son los labios doctos.
16Toma su ropa, pues salió fiador de un extraño,
tenla en prenda por los extranjeros.
17Es dulce al hombre el pan del fraude,
pero después se le llena la boca de grava.
18Los proyectos se preparan con consejo,
y la guerra se hace con estrategias.
19El que descubre secretos, anda murmurando,
con quien abre los labios, no te comprometas.
20A quien maldice padre y madre
se le apagará su lámpara en mitad de las tinieblas.
21Posesión que al principio va deprisa,
al final no alcanza bendición.
22No digas: «Devolveré el mal»;
confía en el Señor y te salvará.
23El Señor abomina las pesas falsas,
y las balanzas trucadas no son cosa buena.
24Del Señor son los pasos del hombre,
¿cómo puede el hombre comprender su camino?
25Es una trampa para el hombre precipitarse a decir: «Es sagrado»,
y pararse a pensar después de haber hecho el voto.
26Rey sabio avienta a los malvados,
y hace pasar su rueda sobre ellos.
27El espíritu humano es lámpara del Señor,
que examina todo lo más hondo del ser.
28Bondad y fidelidad guardan al rey,
con la bondad mantiene su trono.
29Orgullo de jóvenes es su fuerza,
y honra de ancianos, las canas.
30Llagas y heridas purifican del mal,
y los golpes, lo más hondo del ser.
21Pr1El corazón del rey es como un torrente de agua
en mano del Señor: lo inclina adonde quiere.
2Al hombre le parecen rectos todos sus caminos,
pero quien examina los corazones es el Señor.
3Practicar justicia y derecho
es mejor ante el Señor que sacrificio de víctimas.
4Ojos altaneros y corazón ambicioso
son lámpara de malvados, son pecado.
5Los proyectos del laborioso producen ganancias,
y todo el que se precipita, se arruina.
6Hacer tesoros con lengua mentirosa
es soplo fugaz de los que buscan la muerte.
7La violencia arrastra a los malvados,
porque rehusan practicar el derecho.
8El camino del hombre perverso es retorcido,
pero el inocente es recto en sus obras.
9Más vale vivir en un rincón del terrado
que con mujer discutidora en casa amplia.
10El alma de malvado ansía el mal,
su prójimo no halla gracia a sus ojos.
11Cuando se castiga al insolente
se vuelve cauto el ingenuo,
y cuando se instruye al sabio, adquiere más saber.
12Observa el Justo la casa del malvado,
precipita a los malvados en el mal.
13Quien cierra el oído al clamor del pobre,
también él gritará sin encontrar respuesta.
14Regalo en secreto aplaca la ira,
y soborno en la bolsa del vestido, el furor violento.
15Practicar el derecho es alegría para el justo,
pero ruina para los que obran con malicia.
16El hombre que se aparta del camino
de la inteligencia,
reposará en la asamblea de los muertos.
17Quien ama el placer acabará indigente,
quien ama vino y bálsamo no llegará a rico.
18El malvado servirá de rescate por el justo,
y el traidor por los rectos.
19Más vale vivir en un país desierto
que con mujer discutidora y de mal genio.
20En la finca del sabio se atesoran exquisitez y aceite,
pero el hombre necio los devora.
21Quien persigue justicia y bondad
hallará vida, justicia y honra.
22El sabio escala la fortaleza de los valientes,
y derriba el baluarte en que confiaban.
23Quien guarda su boca y su lengua
guarda su alma de angustia.
24Presuntuoso, fanfarrón, su nombre es «Insolente»,
el que actúa con ira arrogante.
25Los deseos matan al perezoso,
porque sus manos rehúsan trabajar.
26El avaro pasa el día codiciando,
mientras el justo da y no retiene.
27Es abominable el sacrificio de los malvados,
tanto más si lo ofrecen con intrigas.
28Testigo falso perecerá,
pero hombre que escucha siempre podrá responder.
29El hombre malvado es descarado,
pero el recto discierne su camino.
30No hay sabiduría, ni prudencia,
ni consejo frente al Señor.
31Se apareja el caballo para el día del combate,
pero la victoria pertenece al Señor.
22Pr1Más vale buena fama que muchas riquezas,
buena estima, que plata y oro.
2Rico y pobre tienen en común
que a ambos los hace el Señor.
3El hombre cauto ve el mal y se oculta,
pero los ingenuos siguen adelante y lo sufren.
4Recompensa de humildad y temor del Señor,
son riqueza, honra y vida.
5En el camino del retorcido hay espinas y trampas,
quien cuida su alma se mantiene lejos.
6Instruye al muchacho acerca de su camino,
y ni de viejo se apartará de él.
7El rico domina a los pobres,
y el deudor es esclavo del acreedor.
8Quien siembra malicia cosechará desgracias,
y la vara de su ira lo consumirá.
9El generoso será bendito,
por haber dado de su pan al pobre.
10Expulsa al insolente y se irá la discordia,
cesarán pleitos e infamias.
11Quien ama la pureza de corazón y tiene gracia
en sus labios,
tendrá como amigo al rey.
12Los ojos del Señor custodian el saber,
pero Él rebate las palabras del traidor.
13Dice el perezoso: «Hay fuera un león,
me matará en medio de la plaza».
14Fosa profunda es la boca de mujeres ajenas,
quien está enemistado con el Señor caerá en ella.
15La necedad está atada al corazón del muchacho,
la vara de la instrucción la alejará de él.
16Quien oprime al pobre, al final lo enriquece,
quien da al rico, sólo se empobrece.
17Inclina tu oído y escucha las máximas de los sabios,
aplica tu corazón a mi doctrina,
18que son deliciosas si las guardas en tu interior,
y estarán preparadas, todas juntas, en la punta de tus labios.
19Para que tu confianza esté en el Señor,
hoy te voy a instruir también a ti.
20¿No te he escrito treinta máximas
con consejos y doctrina,
21para darte a conocer con certeza palabras
verdaderas,
a fin de que lleves a tu vez palabras verdaderas
a quien te envió?