COMENTARIO

 Pr 14,30 

«Con frecuencia sucede que unos con inocencia de corazón parecen débiles en algunas de sus obras; mientras que otros, aunque realizan acciones valientes a los ojos de los hombres, sin embargo se mueren de pena interiormente por el vicio de la envidia que sienten hacia las buenas obras de los demás. Por lo que se dice con razón: vida del cuerpo es un corazón sano, porque si se mantiene la inocencia del corazón, incluso las acciones que externamente son endebles alguna vez se robustecerán. Y también se añade con razón: caries de los huesos, la envidia, porque debido al vicio de la envidia incluso aquello que a los ojos de los hombres parece eficaz es nulo a los ojos de Dios» (S. Gregorio Magno, Regula pastoralis 3,10).

Volver a Pr 14,30