COMENTARIO
Este proverbio es equivalente al refrán castellano «el hombre propone y Dios dispone». Controlar todo lo que sucede no está en manos del hombre. La razón humana tiene unos límites y la fe ayuda a conocer más allá de ellos, permitiendo tener un conocimiento más cabal de la realidad. A este respecto San Juan Pablo II, comentando este versículo, señala: «El hombre con la luz de la razón sabe reconocer su camino, pero lo puede recorrer de forma libre, sin obstáculos y hasta el final, si con ánimo sincero fija su búsqueda en el horizonte de la fe. La razón y la fe, por tanto, no se pueden separar sin que se reduzca la posibilidad del hombre de conocer de modo adecuado a sí mismo, al mundo y a Dios» (Fides et ratio, n. 16).