COMENTARIO
La sabiduría humana tiene sus límites. El hombre puede y debe hacer lo que esté al alcance de su mano para lograr los objetivos que noblemente se proponga, pero el sabio es consciente de que eso no basta. No está garantizado el éxito definitivo de ninguna empresa humana, pues el triunfo sólo está en las manos de Dios.