COMENTARIO
La generosidad siempre es recompensada. San Pablo apela a la generosidad de los corintios en favor de los fieles de Jerusalén aludiendo a estos versículos según el texto griego: «Os digo esto: quien siembra escasamente, escasamente cosechará; y quien siembra copiosamente, copiosamente cosechará. Que cada uno dé según se ha propuesto en su corazón, no de mala gana ni forzado, porque Dios ama al que da con alegría. Y poderoso es Dios para colmaros de toda gracia, para que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo necesario, tengáis abundancia en toda obra buena» (2 Co 9,6-8).