COMENTARIO

 Pr 25,6-7 

Jesucristo desarrolló el contenido de este proverbio en la parábola de los invitados a las bodas que buscaban los mejores puestos. Enseñaba con ello la necesidad de la humildad: «Todo el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado» (Lc 14,7-11).

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