1ª máxima
22No robes al pobre, porque es pobre,
ni aplastes al desvalido en la puerta,
23porque el Señor defenderá su causa,
y despojará de la vida a quienes lo despojan.
2ª máxima
24No hagas amistad con hombre irascible,
ni vayas con hombre colérico,
25no sea que te acostumbres a sus sendas
y te pongas una trampa a ti mismo.
3ª máxima
26No seas de los que chocan la mano,
de los que salen fiadores de deudas,
27que si no tienes con qué pagar
te quitarán la cama en que te acuestas.
4ª máxima
28No desplaces el lindero antiguo,
el que pusieron tus padres.
5ª máxima
29¿Te has fijado en quien es diestro en su oficio?
Se coloca al servicio de reyes,
no se coloca al servicio de gente oscura.
6ª máxima
23Pr1Si te sientas a comer con un gran señor,
fíjate bien en quién tienes delante.
2Ponte un cuchillo en la garganta
si eres hombre de apetito.
3No codicies sus manjares,
que son alimento engañoso.
7ª máxima
4No te afanes por adquirir riqueza,
ten la prudencia de desistir.
5Vuelan tus ojos a ella, y ya no está,
porque se hace alas como un águila, y vuela
a los cielos.
8ª máxima
6No comas el pan del avaro,
ni codicies sus manjares,
7pues es como un pelo en la garganta.
Te dirá: «Come y bebe»,
pero su corazón no está contigo.
8Vomitarás lo que hayas comido,
y habrás malgastado tus palabras amables.
9ª máxima
9No hables a oídos de necio,
porque despreciará la inteligencia de tus palabras.
10No desplaces el lindero antiguo,
ni irrumpas en los campos de los huérfanos,
11porque su Redentor es poderoso,
y defenderá sus causas contra ti.
12Aplica tu corazón a la instrucción,
y tu oído a las máximas del saber.
13No prives al muchacho de instrucción,
aunque le pegues con vara no va a morir.
14Tú pégale con la vara,
y librarás su alma del sheol.
12ª máxima
15Hijo mío, si tu corazón es sabio
se alegrará también mi corazón,
16y se regocijarán mis entrañas
cuando tus labios digan cosas rectas.
13ª máxima
17Que tu corazón no envidie a los pecadores,
sino que ambicione el temor del Señor todo el día,
18pues hay un porvenir
y tu esperanza no será truncada.
14ª máxima
19Escucha tú, hijo mío, sé sabio
y rectifica tu corazón al caminar.
20No estés con los que se embriagan de vino
ni con los que se atracan de carne,
21que borracho y glotón se vuelven pobres,
y el sopor los viste de harapos.
22Escucha a tu padre que te engendró,
y no desprecies a tu madre por ser anciana.
15ª máxima
23Compra la verdad y no la vendas:
sabiduría, instrucción, discernimiento.
16ª máxima
24El padre del justo rebosará de alegría,
y quien engendra a un sabio se gozará de él.
25¡Que se regocijen tu padre y tu madre,
que se alegre la que te dio a luz!
17ª máxima
26Dame, hijo, tu corazón,
y que tus ojos guarden mis caminos,
27pues fosa profunda es la ramera,
y pozo angosto la mujer extranjera.
28Pues ella acecha como un salteador
y fomenta traidores entre los hombres.
18ª máxima
29¿De quién los ¡ah!?, ¿de quién los ¡ay!?,
¿de quién las riñas?, ¿de quién los lamentos?,
¿de quién las heridas por nada?,
¿de quién los ojos irritados?
30De los que se entretienen con el vino,
de los que van catando bebidas.
31No mires qué rojo está el vino
cuando refulge en la copa;
entra suavemente,
32pero, al final, muerde como serpiente,
pica como víbora.
33Tus ojos verán cosas extrañas,
y tu corazón dirá desatinos.
34Estarás como quien flota en alta mar,
como quien yace en lo alto de un mástil.
35«Me han herido, pero no me duele,
me han pegado, pero no lo siento.
Cuando despierte, aún buscaré más».
19ª máxima
24Pr1No envidies a los hombres malvados,
ni desees estar con ellos;
2que su corazón murmura violencia,
y sus labios rezuman dificultades.
20ª máxima
3Con sabiduría se construye una casa,
y con prudencia se sostiene.
4Con saber se llenan las estancias
de toda clase de bienes valiosos y agradables.
21ª máxima
5Más vale hombre sabio que robusto,
y hombre docto que pletórico de fuerzas.
6Ganarás la batalla con estrategias,
y la salvación, con muchos hombres de criterio.
22ª máxima
7Demasiado sublime es la sabiduría para el necio,
en la puerta no abre la boca.
23ª máxima
8A quien maquina el mal,
lo llamarán intrigante.
9La intriga del necio es pecado,
y los hombres abominan del insolente.
24ª máxima
10Te dejas abatir el día de la angustia,
angosta es tu fuerza.
25ª máxima
11Libra a los que son llevados a la muerte,
sujeta a los que arrastran al suplicio.
12Si dijeras: «Es que no lo sabíamos»,
¿acaso quien pesa los corazones no discierne,
y quien guarda tu vida no sabe?
Él retribuirá a cada uno según sus obras.
26ª máxima
13Come, hijo mío, miel, porque es buena,
y panal, dulcísimo a tu paladar.
14Has de saber que así es la sabiduría para tu alma,
y encontrarás que hay un porvenir
y tu esperanza no será frustrada.
27ª máxima
15No aceches, malvado, la finca del justo,
ni arruines su establo.
16Siete veces cae el justo, pero se levanta,
mientras que los malvados sucumben en la desgracia.
28ª máxima
17No te alegres cuando caiga tu enemigo,
y que no se goce tu corazón cuando fracase,
18no sea que lo vea el Señor, y parezca mal a sus ojos,
y aparte de él su ira.
29ª máxima
19No te acalores por los perversos,
ni envidies a los malvados,
20porque el perverso no tendrá futuro,
la lámpara de los malvados se extinguirá.
30ª máxima
21Teme al Señor, hijo mío, y al rey;
no te mezcles con los sediciosos,
22porque de repente surgirá su perdición
y ¿quién conoce la ruina que vendrá de ambos?
23También estas máximas pertenecen a los sabios:
Hacer acepción de personas en un juicio no está bien.
24A quien dice al malvado: «Eres inocente»,
lo maldecirán las gentes,
lo aborrecerán las naciones.
25Pero quienes lo reprenden con justicia serán amados,
y una gran bendición vendrá sobre ellos.
26Besa los labios
quien responde palabras sinceras.
27Prepara tus labores fuera
y disponlas en el campo,
después construirás tu casa.
28No testimonies a la ligera contra tu prójimo,
ni engañes con tus labios.
29No digas: «Lo que ha hecho conmigo, eso le haré,
devolveré a cada uno según sus obras».
30He pasado por el campo de un perezoso,
y por la viña de un insensato,
31y habían crecido zarzas por doquier,
los espinos cubrían su superficie,
y la cerca de piedras estaba derruida.
32Al contemplarlo, yo he reflexionado,
al mirarlo he sacado la instrucción:
33un poco de dormir, un poco de sopor,
otro poco de cruzar los brazos para reposar;
34y llegará, como un vagabundo, tu propia miseria,
y, como un hombre armado, tu indigencia.
El hombre en el mundo
25Pr1También éstos son proverbios de Salomón, que
copiaron los hombres de Ezequías, rey de Judá.
2Es gloria de Dios ocultar algo,
y gloria de reyes escrutarlo.
3La altura de los cielos, la profundidad de la tierra,
y el corazón de los reyes son inescrutables.
4Quita la escoria de la plata,
y el orfebre sacará una vasija.
5Quita al malvado de delante del rey,
y su trono se afianzará en la justicia.
6No presumas delante del rey,
ni te pongas en el sitio de los grandes,
7porque más vale que te digan: «Sube acá»,
que ser humillado en presencia de un príncipe.
8Lo que vieron tus ojos
no te apresures en llevarlo a juicio,
pues ¿qué harías después,
si tu prójimo te hace avergonzarte?
9Resuelve tu pleito con tu prójimo,
pero sin desvelar otros secretos,
10no sea que te vitupere quien lo oiga,
y tu infamia no tenga remedio.
11Manzanas de oro con guirnaldas de plata
es la palabra dicha a su tiempo.
12Pendiente de oro y alhaja de oro fino
es el sabio que reprende a un oído atento.
13Como frescor de nieve en día de siega
es el mensajero fiel para quien lo envía,
pues reanima a su señor.
14Nubes y viento sin lluvia
es el hombre que presume de dones falsos.
15Con paciencia se persuade a un jefe,
y lengua suave quebranta los huesos.
16¿Encontraste miel? Come lo justo,
no sea que te hartes y la vomites.
17Pon raras veces tu pie en casa de tu prójimo,
no sea que se canse de ti y te aborrezca.
18Maza, espada y dardo agudo
es quien declara falso testimonio contra su prójimo.
19Diente picado y pie que tropieza
es confiar en el traidor estando en apuros.
20Quitarse la ropa en día de frío, vinagre sobre sosa,
es cantar canciones a un corazón afligido.
21Si tu enemigo está hambriento, dale de comer,
si está sediento, dale de beber,
22pues así amontonarás ascuas de fuego
sobre su cabeza
y el Señor te lo premiará.
23Viento norte trae lluvia,
y caras enojadas, lengua murmuradora.
24Más vale habitar en rincón de terrado
que con mujer discutidora en casa amplia.
25Agua fresca en garganta reseca
es la buena noticia de tierras lejanas.
26Fuente turbia y manantial contaminado
es el justo que vacila ante el malvado.
27No es bueno comer demasiada miel,
ni buscar gloria y más gloria.
28Ciudad desmantelada, sin murallas,
es el hombre que no controla su espíritu.
26Pr1Como nieve en verano y lluvia en la siega,
así de mal le cuadra la gloria al necio.
2Como pájaro que escapa y golondrina que vuela,
la maldición infundada no va a ninguna parte.
3El látigo para el caballo, el ronzal para el asno,
y la vara para la espalda de los necios.
4No respondas al necio con su idiotez,
no vayas a ser también tú como él.
5Responde al necio con su idiotez,
no vaya a creerse que es sabio.
6Se corta los pies, bebe violencia,
quien manda recado por medio de un necio.
7Como cuelgan las piernas del paralítico,
así el proverbio, de la boca de los necios.
8Como atar una piedra a la honda,
así es el que honra a un necio.
9Como zarza en manos de un borracho
es el proverbio en boca de necios.
10Como arquero que a todos dispara
es quien contrata a un necio
o a los que pasan.
11Como el perro que vuelve a su vómito
reincide el necio en su delirio de necedad.
12¿Has visto a alguien que se cree sabio?
Más cabe esperar de un necio que de él.
13Dice el perezoso: «¡Hay una fiera en el camino!
¡Un león en medio de la plaza!».
14La puerta gira sobre su quicio
y el perezoso sobre su lecho.
15El perezoso mete su mano en el plato,
pero le cansa llevarla a la boca.
16El perezoso se considera más sabio
que siete que responden con acierto.
17Quien agarra por las orejas a un perro que pasa
es como quien se mete en un pleito que no le incumbe.
18Como loco furioso que dispara
flechas de fuego, saetas mortales,
19así es el hombre que engaña a su prójimo
y dice: «¡Pero si estaba de broma!».
20Cuando falta la leña, se apaga el fuego,
y cuando no hay chismoso, cesa la riña.
21Carbón a las brasas y leña al fuego
es el hombre litigante atizando pleitos.
22Las palabras del chismoso son como golosinas
que bajan hasta el fondo del vientre.
23Baño de plata sobre vaso de barro
son los labios ardientes y el corazón malvado.
24El que odia disimula al hablar,
mientras por dentro acumula engaño.
25Aunque su voz sea amable, no te fíes,
que en su corazón hay siete abominaciones.
26Aunque esconda su odio con disimulo,
su malicia se descubrirá en la asamblea.
27Quien cava fosa se caerá en ella,
y a quien echa a rodar una piedra
se le vendrá encima.
28Lengua mendaz aborrece a sus víctimas
y boca ligera prepara su ruina.
27Pr1No presumas del día de mañana,
porque no sabes qué traerá.
2Que te alabe otro y no tu propia boca,
un extraño, y no tus labios.
3Pesada es la piedra y onerosa la arena,
pero más pesado que ambas es el enojo del necio.
4Cruel es la cólera, impetuosa la ira,
pero ante la envidia, ¿quién aguantará?
5Más vale corrección manifiesta
que amor secreto.
6Leales son los golpes del amigo
y sobran los besos del enemigo.
7Persona saciada pisotea panal de miel,
a persona hambrienta todo lo amargo es dulce.
8Pájaro errante lejos de su nido
es el hombre errante lejos de su hogar.
9Perfume e incienso alegran el corazón
y la dulzura de un amigo, más que el propio consejo.
10No pierdas a tu amigo ni al amigo de tu padre,
y no tendrás que ir a casa de tu hermano
cuando te acontezca una desgracia.
Más vale vecino próximo que hermano lejano.
11Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón,
para que pueda responder a quien me agravia.
12El hombre cauto ve el mal y se oculta,
pero los ingenuos siguen adelante y lo sufren.
13Toma su ropa, pues salió fiador de un extraño,
tenla en prenda por los extranjeros.
14Quien de madrugada bendice a su prójimo
a grandes voces,
es como si lo maldijese.
15Gotera incesante en día de lluvia
y mujer discutidora son lo mismo,
16contenerla es como contener el viento
o mantener aceite en la mano derecha.
17Hierro se afila con hierro
y el hombre se afila en el trato con su prójimo.
18Quien cuida una higuera comerá de su fruto
y quien guarda a su señor será honrado.
19Como el agua refleja el rostro
así el corazón refleja al hombre.
20Sheol y abismo nunca se sacian,
los ojos del hombre también son insaciables.
21Como plata en el crisol y oro en el horno,
así es el hombre ante su reputación.
22Aunque machaques al estúpido en un mortero
con un mazo en medio del grano,
no separarás de él su estupidez.
23Conoce bien las caras de tus ovejas,
pon tu corazón en tus rebaños,
24que la riqueza no es para siempre,
ni una corona para todas las generaciones.
25Despunta el heno, aparece el césped,
y se recogen las hierbas de los montes,
26los corderos dan para vestirte
y los machos cabríos, el precio de un campo,
27y es suficiente la leche de cabras para tu sustento,
para el sustento de tu casa y el mantenimiento
de tus criadas.
El hombre y la Ley
28Pr1El malvado huye aunque nadie lo persiga,
pero el justo, como león joven, se siente seguro.
2En país revuelto abundan los gobernantes,
pero hombre inteligente e instruido prolonga
la estabilidad.
3Hombre pobre que expolia a los míseros
es lluvia torrencial que deja sin pan.
4Quienes abandonan la Ley alaban al malvado,
pero quienes observan la Ley se indignan contra él.
5Los hombres perversos no disciernen la justicia,
pero los que buscan al Señor lo disciernen todo.
6Más vale el pobre de conducta íntegra
que el de conducta retorcida, aunque sea rico.
7Quien guarda la Ley es un hijo inteligente,
pero el amigo de libertinos avergüenza a su padre.
8Quien multiplica su fortuna con usura e interés
la reúne para quien se apiada de los pobres.
9Quien aparta sus oídos para no escuchar la Ley
hasta su oración es abominable.
10Quien extravía a los rectos por mal camino
caerá en su propia fosa,
pero los íntegros heredarán el bien.
11El hombre rico se cree sabio,
pero el pobre inteligente lo pone en evidencia.
12Cuando los justos triunfan cunde la fiesta,
cuando prevalecen los malvados la gente se esconde.
13Quien esconde sus culpas no prosperará,
quien las confiesa y renuncia a ellas
alcanzará misericordia.
14Bienaventurado el hombre siempre temeroso,
pero el duro de corazón caerá en el mal.
15León rugiente y oso hambriento
es el malvado que domina un pueblo pobre.
16Príncipe imprudente, opresión abundante.
Pero el que detesta la avaricia prolongará sus días.
17Hombre culpable de homicidio
huirá hasta la tumba: que nadie lo detenga.
18Quien camina con integridad será salvo,
pero el de caminos torcidos caerá en uno de ellos.
19Quien cultiva su tierra se saciará de pan,
quien persigue quimeras se saciará de miseria.
20El hombre fiel será muy bendecido,
pero quien se apresura a enriquecerse
no es inocente.
21No está bien hacer acepción de personas,
¡el hombre es capaz de prevaricar
por un bocado de pan!
22El hombre avaro se apresura a enriquecerse
y no sabe que le sobrevendrá la indigencia.
23Quien corrige a otro, al final encuentra mayor favor
que el que halaga con su lengua.
24El que roba a su padre o a su madre y dice: «No es pecado»,
es compañero del hombre corrompido.
25Hombre ambicioso provoca querellas,
pero quien confía en el Señor prosperará.
26Quien confía en su corazón es un necio,
pero quien camina con sabiduría se pone a salvo.
27Quien da al pobre no tendrá penuria,
pero quien tapa sus ojos tendrá muchas maldiciones.
28Cuando se imponen los malvados la gente se esconde,
y cuando perecen, abundan los justos.
29Pr1Hombre que ante las amonestaciones
es de dura cerviz,
será destruido por sorpresa y sin remedio.
2Cuando abundan los justos el pueblo se alegra
y cuando dominan los malvados el pueblo gime.
3Hombre que ama la sabiduría alegra a su padre,
pero quien anda con rameras pierde su fortuna.
4Rey justo consolida el país,
pero hombre que acepta sobornos lo arruina.
5Hombre que adula a su prójimo
tiende una red a sus pasos.
6El hombre perverso es atrapado en la culpa,
pero el justo canta de júbilo y se alegra.
7El justo reconoce el derecho de los pobres,
el malvado no discierne lo que debería saber.
8Los hombres insolentes encienden la ciudad
y los sabios calman las iras.
9Hombre sabio que pleitea con hombre estúpido,
se enfade o se ría, no tendrá sosiego.
10Los hombres sanguinarios odian al íntegro,
los rectos piden por su vida.
11El necio da rienda suelta a su espíritu,
pero el sabio, a la larga, lo templa.
12Gobernante que hace caso de mentiras,
todos sus servidores serán malvados.
13Pobre y explotador se encuentran:
pero el Señor ilumina los ojos de ambos.
14Rey que juzga con veracidad a los humildes,
mantendrá su trono por siempre.
15Vara y corrección dan sabiduría,
pero el niño consentido avergüenza a su madre.
16Cuando abundan los malvados, abunda la culpa,
pero los justos contemplarán su caída.
17Educa a tu hijo y tendrás sosiego,
y dará satisfacción a tu alma.
18Cuando falta la visión el pueblo se deprava,
pero quien guarda la Ley es bienaventurado.
19Con palabras no se corrige a un siervo,
pues, aunque entienda, no hace caso.
20¿Has visto a un hombre precipitado en hablar?
Más se puede esperar de un necio que de él.
21Quien mima a su siervo desde la niñez
al final tendrá un tirano.
22Hombre airado provoca querellas
y el iracundo multiplica las culpas.
23El orgullo humilla al hombre,
pero el de espíritu humilde mantiene su gloria.
24El cómplice del ladrón se odia a sí mismo,
oye el requerimiento, pero no declara.
25Tener miedo a un hombre es una trampa,
pero quien confía en el Señor está protegido.
26Muchos buscan el favor del que manda,
pero el Señor es quien hace justicia al hombre.
27Hombre inicuo es abominación para los justos,
pero el de recta conducta, abominación para el malvado.
30Pr1Palabras de Agur, hijo de Yaqué, de Masá.
Oráculo de este hombre para Itiel,
para Itiel y para Ucal.
2Soy yo más tonto que nadie,
pues carezco de inteligencia humana,
3no aprendí la sabiduría,
ni tuve conocimiento del Santo.
4¿Quién subió a los cielos y volvió a bajar?
¿Quién sujetó el viento con sus manos?
¿Quién envolvió las aguas en un manto?
¿Quién asentó todos los confines de la tierra?
¿Cuál es su nombre y cuál el nombre de su hijo,
si es que lo sabes?
5Toda palabra de Dios es acrisolada,
es un escudo para los que se refugian en Él.
6Nada añadas a sus palabras,
no sea que te reprenda y quedes como mentiroso.
7Dos cosas pido de ti,
no me las niegues antes de que me muera:
8aleja de mí vanidad y mentira,
no me des miseria ni riqueza,
concédeme el pan necesario,
9no sea que me sacie y te niegue
y llegue a decir: «¿Quién es el Señor?»,
o no sea que me empobrezca y robe
y profane el Nombre de mi Dios.
10No calumnies a un siervo ante su amo,
no sea que te maldiga y seas castigado.
11Hay gente que maldice a su padre
y no bendice a su madre;
12gente que se cree pura
pero no está limpia de su inmundicia;
13gente de ojos engreídos
y miradas altivas;
14gente con ojos como espadas
y colmillos como puñales
para devorar a los desvalidos del país
y a la gente pobre.
15La sanguijuela tiene dos hijas: «¡Dame, Dame!».
Tres cosas hay insaciables
y cuatro que nunca dicen «¡basta!»:
16el sheol, el seno estéril,
la tierra insatisfecha de agua,
y el fuego que nunca dice «¡basta!».
17Ojo que se burla del padre
y desprecia el respeto a la madre,
lo picarán los cuervos del torrente
y lo devorarán los aguiluchos.
18Tres cosas hay que me maravillan
y cuatro que ignoro:
19el camino del águila por los cielos,
el camino de la serpiente por la roca,
el camino de la nave por el mar
y el camino del varón por la doncella.
20El camino de la mujer adúltera es así:
come, se limpia la boca
y dice: «No he hecho nada malo».
21Por tres cosas se agita la tierra,
y por cuatro no podría sostenerse:
22por esclavo que llegase a rey,
por tonto que se hartara de pan,
23por desdeñada que encontrase marido,
por sirvienta que heredara a su señora.
24Hay cuatro seres pequeños de la tierra
que son sabios muy astutos:
25las hormigas, pueblo nada fuerte,
pero que prepara en verano su alimento;
26los damanes, pueblo sin vigor,
pero que ponen sus casas en la roca;
27las langostas que, sin tener rey,
salen todas en escuadrones;
28la lagartija, que puedes agarrar con las manos,
pero mora en palacios reales.
29Tres cosas hay de buen paso,
y cuatro de excelente andadura:
30El león, el más valiente de las bestias,
que no retrocede ante nadie,
31el gallo altivo, el macho cabrío,
y el rey al frente de su pueblo.
32Si has obrado neciamente al enaltecerte,
y si has intrigado, pon mano en boca,
33pues apretando la leche se saca mantequilla,
apretando la nariz se saca sangre,
y apretando las iras se sacan pleitos.
31Pr1Palabras de Lemuel, rey de Masá,
que le enseñó su madre.
2¿Qué, hijo mío? ¿Qué, hijo de mis entrañas?
¿Qué, hijo de mis votos?
3No gastes tu vigor con mujeres,
ni tus caminos con las que pierden a reyes.
4No es de reyes, Lemuel,
no es de reyes beber vino,
ni de nobles deleitarse con licor,
5no sea que al beber olviden las leyes
y perviertan el derecho de los indigentes.
6Dad licor al que está perdido
y vino al de alma amargada,
7que beba y olvide su miseria
y no recuerde ya su pena.
8Abre tu boca en favor del mudo,
por el derecho del desvalido.
9Abre tu boca, juzga con equidad,
haz justicia al pobre y al indigente.
10Alef Una mujer fuerte, ¿quién la encontrara?
Vale mucho más que las perlas.
11Bet En ella confía el corazón de su marido
y no le faltará ganancia.
12Guímel Le procura bien y no mal
todos los días de la vida.
13Dálet Busca lana y lino
y trabaja con diligencia.
14He Es como nave de mercader,
que trae de lejos su alimento.
15Vav Y se levanta cuando aún es de noche,
para distribuir la comida en su casa
y la tarea a sus sirvientas.
16Záin Repara en un campo y lo adquiere,
con el fruto de sus manos planta una viña.
17Het Se ciñe con brío la cintura
y ejercita la fuerza de sus brazos.
18Tet Comprueba que va bien su negocio,
su lámpara no se apaga de noche.
19Yod Aplica sus manos a la rueca,
sus palmas empuñan el huso.
20Kaf Abre su palma al indigente
y extiende su mano al pobre.
21Lámed En su casa no temen a la nieve,
porque todos los suyos llevan trajes forrados.
22Mem Confecciona sus propios mantos,
viste de lino y de púrpura.
23Nun Su marido es ilustre en las puertas,
cuando toma asiento entre los ancianos del país.
24Sámek Confecciona túnicas y las vende,
y provee de fajas al comerciante.
25Áin Está revestida de fortaleza y dignidad,
y sonríe al porvenir.
26Pe Abre su boca con sabiduría
y su lengua enseña con bondad.
27Sade Vigila la marcha de su casa
y no come pan de balde.
28Qof Sus hijos se ponen en pie y la felicitan,
y su marido la alaba:
29Resh «¡Muchas mujeres tuvieron entereza,
pero tú superas a todas!».
30Shin Falaz es la gracia y vana la hermosura,
la mujer que teme al Señor será alabada.
31Tav Denle el fruto de sus manos
y que sus obras la alaben en las puertas.