COMENTARIO
En el Nuevo Testamento se alude a este proverbio para amonestar con palabras duras a quienes no se deciden a desprenderse de la redes del pecado, y se engañan a sí mismos hasta el extremo de apartarse de la verdad: «Porque si después de haber escapado de las impurezas del mundo por el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, se dejan atrapar nuevamente por ellas y son vencidos, sus postrimerías resultan peores que los principios. Más les valiera no haber conocido el camino de la justicia que, después de conocerlo, volverse atrás del santo precepto que se les entregó. Se ha cumplido en ellos aquel proverbio tan acertado: El perro vuelve a su propio vómito y la cerda lavada a revolcarse en el fango» (2 P 2,20-22).