COMENTARIO

 Pr 28,11 

Tener buen sentido no es privativo de quien posee fortuna o riquezas. Es más, con frecuencia el rico encuentra más dificultades para discernir con sabiduría, ya que la abundancia puede encubrirle sus carencias. Precisamente es propio del sabio ser consciente de los propios límites y tener conciencia de que todo cuanto se tiene es un don de Dios, que es necesario saber administrar, pues habrá de dar cuenta de él.

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